Las vacas están en juicio y sentadas en el estrado del acusado. El mundo las cuestiona por ser, supuestamente, una de las principales responsables del cambio climático argumentando que contaminan incluso más que el transporte.
Antes de verificar si esta afirmación es verdadera aparecen campañas de protesta como “Los lunes sin carne” y documentales en Netflix como “Cowspiracy” que aseguran que la industria ganadera está destruyendo el planeta.

¿Cómo pasó ésto?
El año 2006, las Naciones Unidas, publicó un libro llamado “Livestock’s Long Shadow”. En él se incluían una serie de estudios, incluido uno de la FAO, donde decía que la ganadería era responsable del 18% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, superando así el nivel de impacto que tenía el transporte y la minería.
Este 18% fue un error ya que usaron sistemas de medición diferentes, dependiendo de la categoría, compararon peras con manzanas. Por lo mismo la FAO reconoció públicamente su error, pero no tuvo cobertura mediática. Más de 10 años después todavía sigue existiendo la idea de responsabilizar a la ganadería por el cambio climático. Según datos de 2018, publicados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la ganadería sería responsable del 4% de los gases efecto invernadero.

¿De a donde viene ese 4%?
Parte de ese 4% es propio y único de la ganadería. Las vacas sí emiten una cantidad importante de un gas efecto invernadero, el metano. Todos los animales herbívoros, principalmente los rumiantes (vacunos, ovinos y caprinos), al digerir el forraje con que se alimentan liberan gas metano. Sin embargo, según datos de la EPA 2016, el metano representa un 16% de los gases efecto invernadero.
Si las vacas son responsables de la emisión de gases efecto invernadero, ¿ayudamos al planeta si dejamos de comer carne?.
Rafael Larraín, agrónomo de la Universidad Católica y doctor en Ciencias Animales de la universidad de Wisconsin-Madison dice: “Indicar que las vacas son las responsables del cambio climático distrae la atención de los sectores que son realmente más importantes”. Para Larraín, dado que la ganadería produce menos de un 10% de los gases de efecto invernadero, la eliminación de la ganadería no tendría un gran impacto “Es una cantidad importante y debemos hacer todos los esfuerzos posibles por reducirla, pero claramente si elimináramos todos los rumiantes, y desconociendo la multitud de problemas sociales, económicos y ambientales que esto generaría, el efecto en las emisiones totales sería menor”.

En el futuro, y para poder declarar 100% inocente a las vacas, ¿podrá la ganadería dejar de producir metano?
Tal como mencionó el agrónomo, cuando se habla de terminar con la ganadería los datos deben dejar de ser únicamente ambientales. Hay factores económicos y de salud que considerar. Como por ejemplo que la ganadería es como se ganan la vida millones de agricultores a nivel mundial. Por otro lado, el consumo de carne va en aumento a medida que crece la población del planeta, la carne entrega nutrientes básicos para el desarrollo y sin su consumo sería imposible cumplir con los objetivos nutricionales propuesto por la OMS. Esto se complementa con que gran parte de la ganadería se desarrolla en tierras que no tienen otro uso que el pastoreo. Incluso se recomienda tener ganadería cerca de grandes ciudades como Santiago y Valparaíso, como nos comentó el profesor Larraín. Al eliminar el ganado de los alrededores urbanos se acumula pasto seco que
termina siendo combustible para incendios que se descontrolan y amenazan a las ciudades. La ganadería en ciudades como California, mediante una planificación cuidadosa, se está usando como herramienta para disminuir la magnitud de los incendios.
Reducir a cero la emisión de metano es imposible porque es parte del proceso digestivo de los animales, pero Larraín argumenta que el enfoque en la ganadería no debiera estar en reducir el metano: “El mayor potencial de la agricultura y la ganadería no está en reducir la producción de metano, sino en aumentar la captura de carbono en el suelo. Para aumentar la captura de carbono en el suelo debemos acumular materia orgánica en este, y esto es una situación en que todos ganan: gana el planeta reduciendo las emisiones y aumentando biodiversidad y gana el agricultor mejorando la fertilidad y capacidad de retención de agua de su suelo”. Rafael Larraín nos comentó que trabajos recientes han demostrado que con sistemas de ganadería regenerativa es posible capturar más carbono en el suelo del que emiten los animales desde la misma superficie.
Con todos estos antecedentes, queda hecha la invitación para ser jueces, ¿son las vacas las responsables del cambio climático? Caso cerrado.