• “Como entidad de financiamiento, buscamos convertirnos en un actor clave para el desarrollo de una industria alimentaria sostenible”

El crecimiento y progreso de una agricultura sustentable representa un gran desafío si deseamos contribuir a un estilo de alimentación saludable que responda a la necesidad de un Desarrollo Sostenible, en toda la cadena de valor, desde el origen de las materias primas, los alimentos básicos, la producción, el procesamiento y distribución, el consumo y los desechos producidos en el proceso y su disposición final. Esto incluye, en cada etapa, tomar conciencia de cómo se afecta o no, al medio ambiente, las condiciones de vida de los productores, las comunidades, el desarrollo local y el objetivo de rentabilidad de las empresas, así como los tipos de insumos utilizados en procesos, la logística y el rol de las instituciones relacionadas o que impactan con sus normas o reglamentos a favorecer o no, un sistema que de verdad apunte a una mayor Sostenibilidad y más importante aún, impacte positivamente en la salud de la población.

Al mismo tiempo ha surgido un ciudadano informado y que se preocupa, cada vez más, del origen de los productos y servicios que consume, pues va tomando conciencia de los daños que muchas veces se producen en las cadenas de valor de la producción, para poder obtener productos y servicios más “baratos”, sin darnos cuenta que un precio más bajo implica que, muchas veces, alguien o algunas comunidades lo pagan caro, en cuanto a condiciones de vida, satisfacción de necesidades o daño al medio ambiente. Las economías sociales o nuevas economías (tales como las Empresas B, el Comercio Justo, la Banca Ética, la Economía del Bien Común, Circular, las Cooperativas, etc.) van respondiendo de manera más adecuada a esta necesidad pues están basadas en propósitos más completos e integrales que exclusivamente la legitima búsqueda de la rentabilidad económica.

Desde algunas instituciones financieras y plataformas de inversión orientadas a canalizar financiamiento a proyectos que generen un impacto positivo en la sociedad, nos hemos hecho cargo de esta urgencia. La alimentación y sus procesos han sido, por mucho tiempo, el resultado de prácticas de cultivo intensivas, monocultivos resistentes a climas extremos y altamente dependientes del uso de fertilizantes, plaguicidas, riego inadecuado y energía no renovable. Esta forma de producir tiene hoy complicaciones y las consecuencias se observan a lo largo de toda la cadena productiva y de suministro y por tanto, se convierte así en un riesgo para los agricultores que sostienen prácticas agrarias tradicionales y para la salud de la población, como lo demuestra, por ejemplo, la situación de obesidad, preocupante en América Latina, donde ésta afecta a más de 96 millones de adultos, siendo Chile el segundo país con mayor obesidad en la Región.

¿CÓMO HACERSE PARTE DE LA SOLUCIÓN?

Todo ser humano tiene derecho a una alimentación adecuada y saludable. Como entidad de financiamiento, buscamos convertirnos en un actor clave para el desarrollo de una industria alimentaria sostenible, apoyando con acceso a financiamiento a aquellas empresas y organizaciones que, a lo largo de toda la cadena de valor, buscan aportar a dicho objetivo, en los siguientes cuatro ámbitos:

CULTIVO Y COSECHA:

En proyectos que decidan transitar hacia una agricultura sustentable, modelos asociativos de producción tales como cooperativas de producción agrícola, buenas prácticas de bienestar animal, etc.

PROCESAMIENTO Y ENVASADO:

En empresas que trabajan en la categoría de alimentos sin procesar o mínimamente procesados. O en aquellos casos que tengan procesos productivos sustentables y con mínimos aditivos añadidos.

DISTRIBUCIÓN Y VENTA:

En iniciativas dedicadas a distribuir y vender este tipo de productos a través de plataformas online, ferias libres, mercados orgánicos, tiendas de comercio justo, cooperativas de consumo responsable y también en el caso de distribuidores de programas del Estado, para alimentación de niños.

CONSUMO Y DESECHOS:

Fomentando el desarrollo de empresas y organizaciones que provean opciones saludables y de bajo impacto ambiental a los consumidores, como alternativas de su oferta (ej: envases reciclables o biodegradables, etc.)

Nos complace decir que hemos podido financiar, en esta área, proyectos de empresas en temas tales como agricultura orgánica y regenerativa, programas de transición agroecológica, alimentos procesados con procesos productivos sustentables, programas de Comercio Justo. Doble Impacto está muy disponible a acoger proyectos en los temas mencionados, evaluarlos con dedicación y proveyendo soluciones a la medida de las necesidades y flujos de los negocios. Queremos fomentar el uso consciente del dinero en aquello que hace bien a las personas y el planeta. Es nuestra misión y en eso ponemos toda nuestra energía y profesionalismo, que es lo que hoy Chile necesita con más fuerza que nunca.

Gerardo Wijnant
Director Doble Impacto – Banca Ética
Correo: gwijnant@dobleimpacto.cl