Así lo afirma Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, la federación que representa a productores frutícolas desde Atacama hasta Chile Chico, perteneciente a la SNA. Aquí su mirada respecto a la sequía y su visión futura para avanzar hacia una fruticultura sustentable en lo medioambiental, en los social y económico.

“Nuestra propuesta como gremio (a la sequía) va por generar una institucionalidad que permita la construcción de embalses de tamaños intermedios, partiendo de lo micro a lo macro, que se construyan según las necesidades de cada cuenca y el análisis de cada junta de canalistas, y concesionados, dado que los productores sí están dispuestos a invertir y aportar para asegurar abastecimiento de agua”.

Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, es también director de la Sociedad Nacional de Agricultura y parte su Comité Hídrico. Conversamos con él sobre la federación de frutícolas del país, sobre sus desafíos, logros y sobre cómo serán los años venideros.

– ¿Qué hacen como federación, a quiénes representan?

Representamos a los productores frutícolas que se encuentran en Chile desde Atacama, con la uva de mesa temprana, hasta Chile Chico, Aysén, donde gracias a su microclima se produce la cereza más grande del mundo.

-¿Cuándo se formaron y cuántos socios tienen actualmente?

En 1985, tras la inquietud de productores de la zona central de contar con una federación nacional que los agrupara y defendiera sus intereses. En la actualidad, son cerca de 25 asociaciones regionales y sectoriales las representadas por Fedefruta, cuyos presidentes forman parte del consejo del gremio. Tenemos 700 socios directos y más 2.500 indirectos, entre los que son parte de nuestras asociaciones.

– ¿Qué problemáticas enfrentan hoy como federación?

Entendemos la pregunta como qué problemáticas enfrenta hoy el sector de la fruta. El principal es la sequía. Tenemos caudales con mínimos históricos y a falta de una matriz hídrica que nos haya permitido sortear una situación de este tipo, todos los fruticultores se han visto complicados.

– ¿Y cómo piensan enfrentar este tema?

Hemos levantado información por medio de encuestas para visualizar el impacto de la sequía entre los fruticultores, y los resultados los llevamos a las autoridades para señalar la urgencia de tomar medidas. Integramos el Comité Hídrico no solo de la SNA, sino también el de regiones tan golpeadas por la sequía como O’Higgins, donde vamos aportando con diagnósticos e ideas.

Hemos llamado a los ministerios de Agricultura y al de Obras Públicas para que realmente tomen cartas en el asunto, y se diseñe un plan de desarrollo de matriz hídrica con acciones a corto, mediano y largo plazo, desde la recuperación de acuíferos hasta la construcción de embalses. Porque de haber visto esta problemática a tiempo, y bajo la mirada de políticas públicas más allá de los gobiernos, no estaríamos lo complicados que estamos.

Por último, nuestra propuesta como gremio va por generar una institucionalidad que permita la construcción de embalses de tamaño intermedio, partiendo de lo micro a lo macro, que se construyan según las necesidades de cada cuenca y el análisis de cada junta de canalistas, y concesionados, dado que los productores sí están dispuestos a invertir y aportar para asegurar abastecimiento de agua.

– ¿Cuáles han sido sus grandes logros?

La granja chilena en China, que diseñamos hace ya más de 20 años y que el 2019 volvimos a retomar, la cual creemos que ayudó a acelerar la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con China, por todos los lazos de confianza que ésta generó.

También hemos trabajado estas décadas para que el productor de fruta tenga las herramientas y conocimientos para adentrarse en la exportación, por medio de la asociatividad y eventos que ahora son tradicionales en el sector, como la Fruittrade, donde hemos traído a importadores de todo el mundo para que conozcan cara a cara a los fruticultores. Hemos generado diversos comités sectoriales que han impulsado el desarrollo productivo y tecnológico de varias especies, y participado en diversas instancias que han permitido avances en lo productivo, fitosanitario y comercial, junto con otros gremios y autoridades públicas.

– ¿Cuáles son los desafíos de aquí a 10 años?

En primer lugar, avanzar hacia una fruticultura sustentable no solo en lo medioambiental, sino en lo social y económico. Debemos pensar sobre cómo vamos a producir con menos recursos en un contexto de sequía y cambio climático, sobre cómo el sector frutícola seguirá siendo un motor económico para las regiones y las zonas rurales. Aquí caben temas como la implementación del Systems Approach, la eficiencia en riego, reducción de la huella de carbono o programas de Fruticultura Sustentable como el que estamos operando en la región de Valparaíso.

Tan importante como eso es la reconversión, y dar paso a nuevas variedades que sean atractivas para el consumidor y rentables para el productor. Para ello es importante acceder a financiamiento y por eso hemos insistido en una ley de fomento a la reconversión frutícola, frente a distintos legisladores y autoridades.

Además, debemos seguir trabajando para abrir y profundizar nuevos mercados para la fruta chilena, especialmente en Sudeste Asiático y la India. Para ello, debemos también ser consistentes con la calidad de la fruta y uniformar cada día más los estándares para ofrecer a los mercados una oferta atractiva y sostenible.

– ¿Cree que la agricultura pueda tener una mala imagen hoy, como consumidora de agua?

No comparto que el agro tenga una mala imagen. La encuesta sobre la percepción de la agricultura realizada por Cadem, arrojó que el agro tiene una imagen positiva, pues la gente nos relaciona primero con la producción de alimentos sanos, y la tarea que tenemos como gremio es vincularnos con la sociedad a través de nuestro trabajo en el campo. Ahora, también debemos dar a entender que el desarrollo de una infraestructura hídrica en Chile para asegurar el abastecimiento de agua, no ha ido a la par con el crecimiento de la población y las industrias del país, y que por eso es importante que el Estado inicie un plan hídrico de la misma manera que se hizo en el cambio de siglo en materia energética, con los resultados positivos que tenemos hoy en día. Chile es capaz de abastecerse para todas sus demandas, pese al cambio climático, aunque para ello es preciso avanzar con un trabajo a largo plazo.