En 1991 fue designado director del gremio más longevo de Chile, luego fue vicepresidente y en 2012 llegó a la presidencia, donde permaneció durante 5 años. Conversamos con el icónico dirigente gremial Patricio Crespo. Desde la sequía hasta los cambios sociales y este 2020, éstas fueron sus declaraciones.

Comencemos con el plato de entrada, ¿cuándo y cómo comienza su relación con la agricultura?

A fines del año 1970 por el agravamiento de la salud de mi padre, debí congelar Ingeniería Comercial en la UC, para poder apoyarlo en esos difíciles momentos. Ajeno a mis planes, a los 22 años, en pleno gobierno de la UP, asumí la administración del predio familiar en Chépica. En paralelo y dado el clima político imperante, me postulé al cargo de regidor de la Municipalidad de Chépica, para el cual fui electo en marzo 1971. Posteriormente fui designado alcalde y ocupé diversos cargos políticos, empresariales y gremiales en la zona.

Pasamos al primer plato, así como a veces la comida queda seca, estamos enfrentando una sequía como país. ¿Qué mirada tienes sobre este tema? ¿Qué medidas se deberían tomar?

Este año ha sido en extremo seco, siendo el décimo de una seguidilla de años con una pluviometría decreciente, muy por debajo de la media de 30 años. En la zona central estamos con dotaciones en los cauces de un 30% respecto del año pasado, que fue un año limite. Los daños serán severos en general y, en particular, para quienes no cuentan con apoyo de embalses ni de aguas subterráneas.

Como es propio de nuestra idiosincrasia, siempre vamos reaccionando de atrás y, por tanto, una vez producidos los desastres, parte de nuestra élite política comienza a buscar chivos expiatorios que los exculpen de su responsabilidad. En esta ocasión, algunos inescrupulosos encontraron en la crisis hídrica la impúdica excusa para culpar de ella a los privados por la tenencia en propiedad de los derechos de aprovechamiento de agua. Así se explica el escandaloso aprovechamiento político de la situación de la Ligua-Petorca y tantos otros, y que hoy, para su vergüenza, están siendo resueltos por iniciativa y gestión de los privados. Ha quedado claro que, frente a nítidas señales de disminución de la pluviometría en todo el territorio, no se adoptaron las debidas decisiones de inversión, tanto en infraestructura como en la adecuación de las normas de gestión de los recursos.

A tu consulta de cómo salir, las soluciones urgentes de implementar son de naturaleza diversa y hay de corto, mediano y largo plazo. Lo primero es apreciar el histórico rol de los agricultores y sus organizaciones de usuarios que han administrado esta crisis con responsabilidad y entereza. Nuestra experiencia acumulada por siglos es fundamental para abordar el enorme desafío que nos demandará recuperar el tiempo perdido, por lo que deberemos perseverar en la colaboración público privada, por cuanto somos los privados quienes conocemos las realidades de las cuencas, las que hemos gestionado desde la Colonia. Así podremos avanzar en una serie de mitigaciones al fenómeno, mientras se resuelve con criterio técnico y sentido de urgencia la implementación de soluciones de almacenamiento tanto a nivel superficial (embalses) como subterráneas (acuíferos), avanzar en la tecnificación del riego y la promoción de la sustitución de cultivos de alto consumo hídrico y baja rentabilidad social y económica.

La forma más inmediata de racionalizar el aprovechamiento del agua disponible es recurrir al agua subterránea en aquellos acuíferos que están subexplotados por resoluciones administrativas en exceso conservadoras, y que se encuentran en condiciones de ser recargados natural y artificialmente durante el invierno. En general, esta condición se da en el llano central de los valles transversales de toda la zona central. A mediano plazo, esta iniciativa podría liberar recursos superficiales de estas zonas para destinarlos a los sectores de las secciones ponientes de los valles, las que están más restringidas por estar a la cola de los canales y en general el agua subterránea en esos sectores ha decrecido por falta de recarga natural.

Esta solución debe ir acompañada de un programa nacional de recarga natural y artificial de los acuíferos. Ya existe un reglamento, por lo que faltan los estímulos necesarios para su implementación y desarrollo.

Sigamos con el plato de fondo. Teniendo en cuenta los cambios que están ocurriendo en el país, ¿qué se puede esperar para este año 2020 en temas agrícolas y también sociales?

La agricultura tiene su propia dinámica impuesta en gran medida por las leyes de la naturaleza. Entraremos a un compás de espera, con sus costos sociales y económicos. Lo que debiésemos esperar es una retracción de la inversión en nuevos proyectos, como también la postergación de la sustitución de los huertos obsoletos, dado el clima reinante de alta incertidumbre. En materia hídrica, rogamos que la crisis nos de un respiro el próximo invierno que, de no ser así, la temporada que sigue puede ser catastrófica.

En materia social y política, presumo que quienes aspiran a retomar el poder por la vía insurreccional van a seguir violentando la convivencia nacional, atizando la división y el odio, y utilizando las legítimas reivindicaciones que reclama la ciudadanía para la consecución de sus fines. Mucho me temo que, si no somos capaces los sectores democráticos de atender las demandas sociales más apremiantes, pensando en Chile y no a quienes la ciudadanía favorecerá por ello, la crisis se puede extender por cuanto, a parte importante de la izquierda y a toda la extrema izquierda le conviene el actual estado de cosas, particularmente la detención del crecimiento y con ello la agudización de los conflictos, para allegar aguas a su molino. No podemos olvidar que la modernización capitalista que devino del acelerado crecimiento experimentado en los 40 últimos años alejó de la izquierda a parte importante de quienes vieron mejorado su estándar de vida, pasando a engrosar una nueva y amplia clase media libertaria y aspiracional. Este fenómeno social le significó a la izquierda la pérdida del poder en dos oportunidades y temen que la centroderecha lo pueda retener por un tercer periodo. Tanto tiempo lejos del poder y sus prebendas les resulta intolerable.

Las ensaladas pueden quedar ácidas, ¿qué tiene de ácido el trabajo con la tierra?

El trabajo de la tierra es muy especial, es gratificante en la medida en que nos conecta con la naturaleza y sus fenómenos. Es a su vez ácido y desafiante, nos enseña a ser humildes particularmente cuando hace de las suyas, ocasiones que suelen dejarnos en las cuerdas. Hay que conocerla, respetarla y programarse a largo plazo y sobre todo cultivar la paciencia y la resiliencia y saber reaccionar con oportunidad y decisión.

Finalmente llegamos a lo dulce, al postre. ¿Qué tiene de gratificante la agricultura?

La actividad es un gran factor de humanización para quienes se vinculan a ella con la vocación de hacer producir la tierra y así aproximarse a su entorno, por permitir un profundo contacto con la creación, tanto a través de la naturaleza como también por la cercanía que se da en forma natural con quienes nos cooperan en esta importante misión.

Por último, ¿dónde veremos a Patricio Crespo en 10 años?

Para entonces, si estoy vivo aún, tendré 81 años y fiel a mis convicciones, en la medida que lo pueda hacer, seguiré tratando de servir a Dios a través del prójimo desde el lugar que me lo permitan. Por 50 años lo he hecho desde las organizaciones de riego, por más de 40 a través de gremios empresariales, entidades educacionales y el movimiento de Schoenstatt, al que pertenezco hace 25 años.

PALABRAS AL CAFÉ

SOCIEDAD NACIONAL DE AGRICULTURA entidad gremial pionera que, a través de su accionar público de 180 años, ha contribuido al crecimiento de los agricultores, sirviendo a Chile aportando al diseño de políticas públicas, formando ciudadanos para el servicio público, aportando y sustentando el desar­rollo del mundo rural, contribuyendo a educar con SNA Educa, formando profesionales a través de Codesser y potenciando la misión de alimentar a nuestro pueblo y al mundo.

CHILE generoso territorio que Dios nos encargó cuidar y desarrollar para beneficio de todos cuantos lo habitan, y así acogernos y acompañarnos en el devenir de nues­tras vidas.

AGRICULTORES mujeres y hombres que por circunstancias de sus vidas y/o por vocación se dedican a trabajar la tierra para producir los alimentos y generar sus medios de vida. Es una muy querida misión que nos acerca a la creación y que nos permite desarrollar una vida donde se puede crecer en forma armónica. Eso hace que vivir cerca de la tierra sea tan atractivo y cueste mucho alejarse de ella.