Nuestros cultivos y animales están en peligro producto de la falta de agua. Es necesario tomar medidas urgentes, pero ¿qué medidas? La sequía existe desde que existe el hombre, ciudades enteras fueron construidas en medio del desierto, ¿cómo es su manejo del agua y qué les permite subsistir en un permanente estado de escasez hídrica?

La escasez de agua no es un problema nuevo y tampoco un tema local. En el año 2030, según datos de la ONU, casi la mitad de la población mundial vivirá en áreas de estrés hídrico y la falta de agua podría provocar el desplazamiento de personas.

Ya en 2016, el Foro Económico Mundial calificaba la crisis del agua como uno de los principales riesgos mundiales para el desarrollo. Estamos hablando de un problema global, pero que algunos lugares ya le encontraron solución, como lo afirma Pablo García, PHD académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (CFCN) de la Universidad de Chile y especialista en hidrología. “Chile no es el único país que sufre de escasez hídrica. De hecho, hay países como Israel, en donde el agua nunca ha sobrado y, por lo tanto, siempre ha habido buena gestión del recurso. Hoy en día, y pese a ser un desierto, en Israel el agua sobra. Lo mismo ocurre en Arizona y partes de Australia, Europa, entre otras”, asegura.

EN BUSCA DEL AGUA: TRES EJEMPLO SOBRE CÓMO ENFRENTAR LA SEQUÍA

Luego de 3 años de una sequía histórica, en 2018 Ciudad del Cabo (Sudáfrica) vio sus reservas de agua tan disminuidas que anunció que de no tomarse medidas drásticas, se viviría “el día cero” y se cortaría el agua. Para evitar esa situación y el colapso de la ciudad se decidió reducir el consumo a un máximo de 50 litros por persona al día, arriesgando multas en caso de no respetar el tope. La amenaza hizo que la población tomara conciencia, se produjo un cambio cultural y se pudieran recuperar las reservas de agua.

Arizona, en Estados Unidos, recibe sus aguas desde el río Colorado con una carretera hídrica que se construyó entre 1973 y 1993, pero la sequía sigue siendo tema. A las aguas del río Colorado se suma un manejo de cuencas, recolección de aguas lluvias, reutilización del recurso, entre otras medidas.

Tal como lo refleja el caso de Arizona y confirma García, “el secreto del éxito está en no perder ni una sola gota. Por ejemplo, Israel obtiene toda su agua municipal de la desalinización, y el 100% de la agricultura se riega con aguas de alcantarillado tratadas: eso se llama eficiencia”.

En Israel, en 1955, se creó una ley que asegura que se mida toda el agua que circula por el país, incluidas las del alcantarillado. Esto permite que el 50% del agua que produce el país sea un producto reutilizado. Además, se ha educado a la población en el cuidado del agua, lo que genera un uso más consciente por parte de la ciudadanía.

DE LA ABUNDANCIA A LA ESCASEZ

Para el hidrólogo Pablo García, la solución en el caso de Chile pasa por una mejor gestión del agua y un correcto uso de los recursos. “Somos un país agrícola y eso no debe cambiar. Sin embargo, para poder seguir adelante, la agricultura nacional debe obtener su agua del mar, en forma sustentable, y no de los ríos y acuíferos, tal como se está comenzando a hacer en el sector minero. Más de 40 países han solucionado sus problemas de escasez mediante la desalinización y, en Chile, tenemos la suerte de contar con mucho mar, junto a cada pueblo”.

Al pensar en el agua desde una situación de escasez, se usa otra lógica que en una zona de abundancia. Esa es la principal diferencia de Chile respecto a otras latitudes. Los lugares que han tenido que enfrentar sequía saben que el agua es oro, por lo tanto cada gota vale. “Chile es uno de los países con más agua per cápita en el mundo, esto debido a que contamos con la cordillera de Los Andes y sus glaciares, los cuales han proporcionado agua desde los asentamientos prehispánicos. La zona central de Chile, en donde se concentra la gran agricultura, es un caso interesante debido a que siempre ha habido agua en abundancia gracias a la presencia de los ríos que nacen en la cordillera. Sin embargo, en la última década, se ha incrementado el consumo desmesuradamente, disminuyendo también los caudales de dichos ríos. Como consecuencia, la zona ha evidenciado una creciente escasez del recurso, problema que sigue empeorando cada año”, afirma García.

De la experiencia internacional podemos sacar ejemplos o ideas, pero los hidrólogos coinciden en que la conclusión principal es que, más que tener abundancia de agua, lo importante es saber gestionarla y conseguir eficiencia en su uso. Una buena gestión puede resolver en gran parte los problemas hídricos de un país.