Llevamos años atravesando la mayor sequía de la que se tenga registro en la historia de nuestro país y, sin duda, esto afecta enormemente al sector agrícola. Desde la SNA hemos estado estudiando el impacto que genera la falta de recursos hídricos en los cultivos y exportaciones de nuestro sector. Aquí presentamos los resultados.
¿Cómo afecta esto al agro? Los propios protagonistas nos dieron su testimonio de cómo viven la sequía en las regiones más afectadas del país.

Ha sido un comienzo de año movido para Chile y el mundo, lo que ha afectado de manera directa a la agricultura. Containers estuvieron sin poder salir por el llamado “estallido social”, y cuando finalmente lograron zarpar de los puertos, una gran cantidad quedó atrapado en la entrada de China por un entonces desconocido virus que afectaba a ese país.

En pocas semanas el COVID-19 se ha convertido en pandemia, se cerraron fronteras y hay un llamado mundial a quedarse en casa. La buena noticia es que los transportes no se debieran ver afectados, manteniendo un normal funcionamiento de las exportaciones.

Detrás de toda esta contingencia hay un factor que siempre está presente: la megasequía que desde hace dos décadas preocupa de manera especial a los agricultores.

¿En qué medida afecta esto a las exportaciones? Para evaluar los resultados siempre hay que tener en cuenta que en las estadísticas influyen una combinación de efectos. Normalmente son situaciones relacionadas con el clima, con los precios y con la logística. A todo eso, en este 2020, debemos agregar el factor CODVID-19 y su efecto en los mercados en general.

Con la idea de aislar otros factores, preparamos un artículo rescatando las cifras que apuntan directamente a la sequía.

LOS DATOS DUROS

Si analizamos el acumulado de diciembre (2019) a febrero de este año con el mismo período de la temporada anterior, descartamos la mayor parte del impacto comercial del coronavirus, salvo las cerezas con destino a China.

También, debemos separar las exportaciones primarias de las industriales, ya que los efectos de la sequía se dan principalmente en el sector primario agrícola. El sector forestal está deprimido por la caída de los precios de la celulosa y por algunos problemas productivos no relacionados con la sequía. El sector pecuario, en tanto, tiene su actividad más al sur donde los efectos de la sequía no han tenido impactos productivos como en el sector agrícola primario del centro norte.

Como se aprecia en los datos de las tablas, las exportaciones silvoagropecuarias de Chile al mundo cayeron un 10,6% en el acumulado de diciembre a febrero, en relación con la temporada pasada. Las principales razones de esta caída han sido por la sequía, sumado a los precios deprimidos del sector forestal.

En las exportaciones agrícolas industriales se combinan dos efecto: el sector forestal (celulosa) que cae un 38% y el sector pecuario (carnes) que sube un 34%, debido principalmente a la fiebre porcina que aumentó la demanda de carne (proteína) importada en China.

Aunque las exportaciones primarias son un mejor indicador del impacto de la sequía, debemos antes hacer algunos ajustes. Las cifras de exportación están sujetas a revisión por informes de variación de valor (IVV) que realiza aduana. La razón de estas variaciones es cuando el precio, por lo general en la fruta, se define en el mercado de destino. Entonces cuando se envían las declaraciones de exportación a aduana tienen precios estimados que no necesariamente corresponden con los de venta final. Aduana puede tardar hasta 6 meses en corregir estos valores. Normalmente estas correcciones son en entorno al 5% de alza a los precios inicialmente reportados.

En segundo lugar el coronavirus, que para ese periodo afectó principalmente a China. Más de la mitad (56%) de las exportaciones silvoagropecuarias a este país son cerezas que se vieron afectadas por problemas logísticos producto de la pandemia. Sin embargo, debido a los nuevos huertos que han entrado en producción, esta fruta tendrá un crecimiento en volumen y la caída será por precios deprimidos y por una subestimación de los precios al momento del envío.

Por lo tanto, si asumimos una subdeclaración del 5% en promedio, las exportaciones para el resto de la fruta (excluyendo a las cerezas) caen presumiblemente un 12% por efectos de la sequía.

Ahora, los volúmenes exportados han caído apenas en un 2%. De estos datos se deduce que el impacto de la sequía ha sido principalmente en los precios de las frutas por el menor calibre que éstas han presentado.

Para el sector de las semillas los datos de enero y febrero son apenas el 8% de lo que exportan en el año, por lo tanto, no tenemos suficiente información para estimar el impacto de la sequía. Lo mismo con el sector vitivinícola y en el que será incluso más difícil aislar los efectos en las exportaciones del coronavirus, que estará en toda su expresión, de los efectos de la sequía. Otros datos importantes pendientes son los datos productivos del INE de la temporada 2019/20, para saber cómo a afectó a las hortalizas y cultivos anuales.

De estos datos preliminares podemos anticipar que los efectos de la sequía son severos: -12% en las exportaciones de fruta fresca. Sin embargo, algunos sectores políticos siguen enfrascados en una discusión centrada principalmente en el Código de Aguas, en circunstancias que la discusión debe apuntar a soluciones reales.

En consideración a que previsiblemente habrá menos disponibilidad de agua en la zona central del país, es imprescindible que desde las políticas públicas se comience a fomentar mayor conciencia, redoblar los esfuerzos para seguir tecnificando los sistemas de riego y aumentar la infraestructura de acumulación (tranques, embalses, infiltración e inyección). Estos esfuerzos, hay que puntualizar, no serán muy efectivos en tanto la discusión política siga extremadamente ideologizada y centrada en el corto plazo.

¿CÓMO SE VIVE LA MEGASEQUÍA A NIVEL NACIONAL?

Los titulares en la prensa dan cuenta de la magnitud de la sequía que vive nuestro país. Es un hecho que cada año hay menos lluvias, más calor y todo se hace más complicado para los agricultores que usan el agua como elemento base para convertirla en los alimentos que día a día llevamos a nuestra mesa. Aquí sus testimonios.

Víctor Morandé cuenta cómo viven la sequía en la zona del Maipo. “El sentimiento es de incertidumbre y mucha angustia. Aún cuando tenemos agua en los canales, la demanda actual por ésta es mínima y sabemos que el aporte de la cordillera a nuestros canales es baja y empeorando”.

Asegura, eso sí, que entre los 11 canales de la tercera sección del Maipo tienen muy buenas relaciones y solidaridad. “Es así como ya estamos organizados para lo que viene, y poder repartir lo que el río traiga de manera equitativa y ordenada, tal como se ha hecho en las emergencias de sequía de los últimos 20 años”.

“La gran tarea es distribuir bien”, asegura Francisco Duboy, de la VI región. “Tenemos una situación en general muy complicada. Los caudales de los ríos Cachapoal, Tinguiririca y río Claro de Rengo están a un tercio de lo normal; lo que significa que, si somos capaces de distribuir bien las aguas, cada uno dispondrá de un tercio de lo que ocupa regularmente”.

Desde Paine, Cristóbal Maira cuenta que en la zona usan aguas del canal Huidobro, que a su vez las extrae del río Maipo, que históricamente se ha comportado excepcionalmente bien en los años secos, principalmente por su gran aporte de glaciares.

Pero esto fue un arma de doble filo. Luego de una década de buen comportamiento ante sequías, el río Maipo disminuyó su caudal. Aunque fue positivo para el riego de años anteriores, “una parte de los agricultores no tomaron medidas preventivas frente a esta tendencia de sequía”, explica. “Medidas que van desde tecnificar los riegos hasta hacer pozos profundos”.

El problema más grande lo ven a futuro, si la sequía sigue bajando los caudales de los ríos y las napas de aguas subterráneas. “Es urgente generar una conciencia a nivel de Estado para que agilicen las construcciones de embalses, que permitan almacenar las esquivas lluvias del invierno, lluvias que terminan casi en su totalidad de vuelta al mar. Se debiera incentivar el uso eficiente del agua, con mayores subsidios a la tecnificación de los riegos y estudiar las formas de recargar los acuíferos”.

En la zona del Biobío, en tanto, la situación del lago Laja es fundamental, ya que abastece uno de los más importantes sistemas de riego.

“Actualmente el lago dispone de apenas un tercio de su nivel promedio y solo un quinto de su capacidad total”, cuenta José Miguel Stegmeier. Agrega que “un segundo aspecto que nos preocupa y afecta, es la constante disminución del caudal de nuestros ríos, sobre todo del Biobío, que es el principal de la cuenca y que en lo general están agotados o, peor, sobre otorgados en cuanto a derechos, lo que inhibe la posibilidad de aumentar nuestra superficie de riego a pesar del esfuerzo que hemos hecho en incorporar riego tecnificado y revestimiento de canales”.

Desde la región de Coquimbo, María Inés Figari agrega a todo esto la preocupación por el coronavirus. “Estamos todos terriblemente preocupados por el tema del agua, pero estamos mejor preparados que otras regiones porque tenemos tranques que nos permiten tener provisionado el agua para los momentos más difíciles”, dice. “Sin embargo, hoy nos preocupa altamente el trabajo agrícola. Esto del virus es la guinda de la torta, que viene a completar la fatalidad ¿qué va a pasar si no podemos comenzar las cosechas de los cítricos?”.

José Miguel Figueroa, del Centro de Evaluación Rosario de la VI región, cuenta que han visto un importante cambio en la conciencia de las personas sobre estudiar el potencial hídrico de cada planta con equipos especializados. “Veo a las personas muy preocupadas y tomando decisiones drásticas. Necesitan llevar al mínimo el uso de agua, sin sacrificar la calidad de la fruta. Y según los estudios que se han realizado, se puede llegar a usar hasta un 20% menos sin perder calidad”, afirma.

PRIMER INFORME MESA NACIONAL DEL AGUA

Hace algunas semanas la Mesa Nacional del Agua entregó el primer informe con el diagnóstico y posibles soluciones. Aquí plantea tres ejes para enfrentar sequía y traza curso de acción 2020 con tres pilares de acción: Seguridad hídrica, calidad del agua y legislación. Algunos datos de este informe:

Actualmente, 136 comunas de cinco regiones se encuentran con decretos de escasez vigentes, que permiten ejecutar acciones extraordinarias para abastecer de agua a los agricultores. Además, se están invirtiendo más de $135 mil millones en 169 sistemas de Agua Potable Rural, lo que permitirá un aumento de cobertura desde 53% a 100% al 2024.

A ello se suma un plan para la construcción de 26 embalses en todo el país por US$6.000 millones, que beneficiará a 285 mil hectáreas con seguridad de riego mayor al 85%, creará 120 mil hectáreas de riego nuevas, auxiliando a 150 mil agricultores.