El 2019 presentó los peores valores históricos de precipitaciones, acentuando una sequía que ya se prolonga por 10 años. Palabras como “terremoto silencioso”, “Chile se está secando” o “megasequía” se esconden en medio de la crisis sanitaria, pero el déficit hídrico es una historia que se sigue escribiendo.

Pese a que ahora el combate contra la pandemia es la prioridad, la preocupación ante la sequía y sus consecuencias no dejan de ser relevantes. Un informe del Departamento de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura dice que, producto de la sequía, la producción frutícola de la temporada que va entre septiembre 2019 y junio 2020 fue un 6% menor que lo proyectado.

El mundo agrícola de Chile, entre Coquimbo y El Maule, espera un 2020 más generoso con la lluvia, pero el récord de 34°C que hubo en abril no parece ser una señal muy auspiciosa. Por otro lado, después de un mayo también caluroso, en junio llegó la lluvia. Ante esta incertidumbre decidimos hablar con un experto. Fernando Santibáñez, profesor del departamento de Ingeniería y Suelos y director del Centro de Agricultura y Medio Ambiente de la Universidad de Chile nos entregó su mirada al respecto.

EL FANTASMA DEL CORTE DE AGUA

A fines de 2019, las autoridades ya anunciaban que, si la sequía seguía afectando al país, era probable que hubiera cortes de agua. Para Fernando Santibáñez ese es “un escenario posible, pero improbable”. Si el 2020 es igual o peor de seco que el 2019, sin duda habría cortes de agua, pero el académico asegura “este año debiera caer más agua que en 2019 lo que no haría necesario el racionamiento en Santiago”. Sin embargo, la agricultura sí tiene altas posibilidades de seguir sufriendo ya que ante las bajas reservas de agua, la prioridad, por ley, la tiene el abastecimiento de agua potable para consumo humano.

ESTE 2020, ¿LLUEVE O NO LLUEVE?

Para el académico Fernando Santibáñez es prematuro adelantar un pronóstico más allá de los próximos meses, pero dadas las condiciones que se están observando, el primer semestre está pronosticada una baja precipitación, situación que podría cambiar el segundo semestre. El académico comentó que el anillo de bajas presiones que rodea la Antártica se encuentra retraído hacia el polo, lo que desvía la trayectoria de los frentes más hacia la zona austral. “Por desgracia hasta ahora la oscilación antártica se ha retraído, lo que está canalizando los frentes hacia la zona austral. De no variar esto, las regiones patagónicas tendrían un invierno más lluvioso de lo normal, mientras que para la zona central se pronostican lluvias por debajo de lo normal. Siendo algo más favorable que el año pasado. Esta situación podría llevarnos a terminar el año con un déficit de lluvias de entre el 20 y 40%, salvo que se produzca un cambio súbito en la corriente antártica”.

ES SEQUÍA O CAMBIO CLIMÁTICO

Después de 10 años de sequía pareciera ser que, más que una situación excepcional, es el clima de nuestro país el diferente. Para Fernando Santibañez esto “podría ser una expresión de un cambio más permanente en el clima, pero todavía es prematuro afirmarlo”. Por otro lado, si se mira la historia de nuestro país, esta no es la primera megasequía que sufre Chile. “Lo que sí es efectivo, es que estos eventos se irán haciendo cada vez más frecuentes y severos, como consecuencia del cambio climático”, afirmó Santibañez.


Cómo se prepara la agricultura para sequías más frecuentes y severas

En palabras del profesor Fernando Santibañez se necesitan tomar medidas ahora. “Es urgente acelerar el paso hacia la tecnificación de nuestros sistemas de riego. Chile necesita llegar a altos niveles de tecnificación del riego. Ojalá el 75% de nuestros regantes estén utilizando sistemas de alta eficiencia para el año 2040”.

Santibañez también señaló que la expansión de la agricultura entre Coquimbo y El Maule debiera ser muy cauta hasta que no exista una mejor infraestructura hidráulica. “Necesitamos al menos 1.500 millones de metros cúbicos de capacidad de embalse para asegurar el riego entre Valparaíso y El Maule. Dicha agua aún está en las cuencas, solo que gran parte escurre en invierno al mar por falta de capacidad de reserva, de modo que el agua está, pero no tenemos como aprovecharla”.

Para el director del centro de Agricultura y Medio Ambiente de la Universidad de Chile, nuestro país tiene más agua de lo que usa, pero están disociados geográficamente el uso con la disponibilidad: “Chile deberá decidir entre dos situaciones que implican costo ecológico. Trasvasijar agua entre cuencas o llevar la agricultura hacia el sur poniendo en riesgo la conservación de importantes ecosistemas naturales”.