FIJAR UN LÍMITE
Ese es el propósito de esta norma cuyo anteproyecto fue publicado hace unas semanas en el Diario Oficial. A través de esta, se busca regular al sector porcino respecto a las emisiones de olor, fijando reducciones.

Según Juan Carlos Domínguez, presidente de ASPROCER (el gremio de productores de cerdos), a nivel internacional, existen varios países que cuentan con normativas en la materia, “pero a diferencia de lo que vemos en el anteproyecto presentado en Chile, ellas consideran a todas las actividades que aportan y generan olores en zonas determinadas, como todas las actividades agropecuarias, industria del compostaje, de alimentos,  rendering, vertederos, plantas de aguas servidas, etc.”.

El sector porcino, aclara, es el principal interesado en contar con una normativa clara en  esta materia, que dé certeza para la continuidad operacional y futuras inversiones. Sin  embargo, asegura que faltan una serie de elementos mínimos.

LA TECNOLOGÍA ES UN FACTOR IMPORTANTE
Para cumplir con la normativa propuesta no solo se deberá invertir en ello, sino que es  posible “que lo existente no sea suficiente para cumplir los límites planteados en el  anteproyecto. Estamos trabajando en la elaboración de mayores antecedentes para poder aportar la información al Ministerio de Medio Ambiente, de manera que se pueda avanzar en la elaboración de una buena política y que no termine liquidando una actividad productiva que tanto esfuerzo ha costado desarrollar en las últimas tres décadas”, dice.
Domínguez considera que la ley tiene muchas falencias, temas fundamentales que no fueron abordados, como no diferenciar estándares entre zonas urbanas y rurales o lineamientos en
caso de nuevas construcciones cercanas a las plantas. Los altos estándares podrían ser inviables de cumplir para más de un 70% de la producción existente, asegura. “Es imposible pensar en un Chile sostenible si no se incorporan políticas e instrumentos en este sentido, y en eso el Estado arrastra una deuda histórica”, concluye.


Algunas cifras:

La industria porcina da empleo a más de 24.000 familias en más de 30 comunas.

En 2019 el sector produjo 530.000 toneladas de carne, siendo la segunda más producida
en Chile después del pollo y la numero 1 en exportación.

En los últimos 7 años se ha invertido en tecnologías y manejos especializados, que, entre otras cosas, han logrado disminuir en un 32% los gases de efecto invernadero en los últimos 20 años.