• El presidente de la SNA, Ricardo Ariztía, visitó recientemente la zona de La Araucanía para iniciar una ronda de conversaciones con autoridades y lonkos en búsqueda de contribuir a restablecer las confianzas dañadas.
  • Gastón Caminondo, dirigente agrícola y Arnoldo Ñanculef, dirigente mapuche, hablan de su visión sobre la situación en La Araucanía. Aquí contamos las diferentes perspectivas.

Los agricultores debemos tener un rol más activo en la construcción de un mejor país”. Así dijo el presidente de la SNA, Ricardo Ariztía De Castro durante su discurso en el Seminario ¿Cómo viene la temporada 2020/2021? Y se refería en especial a la misión que tienen en la zona de La Araucanía.

Y es que la violencia no cede, manteniendo en constante preocupación a los habitantes,
trabajadores y autoridades de la zona. Quema de casas, cortes de camino e incluso la muerte de algunas personas han sido el resultado de la violencia que desde hace años se vive en la macro zona de La Araucanía, y que en el último tiempo se ha acrecentado.

El presidente de la SNA ha manifestado su preocupación, afirmando que todos los chilenos deben vivir en un estado de derecho. “Por décadas hemos hecho diagnósticos en torno a este tema. ¡Hoy es hora de ir a la acción!”

Una de las medidas tomadas ha sido un reciente viaje -junto al presidente de la CPC, Juan Sutil, y de la CChC, Antonio Errázuriz- con el objetivo de escuchar y ponerse al servicio de La Araucanía. Ahí se reunieron con autoridades, como el Intendente Víctor Manoli, líderes
gremiales y mapuches, entre otros.

En esa línea, además, anunció la creación de un fondo en conjunto con el CAS (Consejo Agropecuario del Sur), para ir en ayuda de las víctimas. El monto inicial es de 50 millones y será administrado por personas destacadas.

Para terminar con esta situación de violencia, asegura Ariztía, “los tres poderes del Estado tienen la responsabilidad de converger en acciones que impidan que un pequeño grupo de extremistas y delincuentes, amparándose en una falsa causa mapuche, infundan miedo y perpetúen el rezago de La Araucanía”. Pero agrega una piedra de tope que les dificulta avanzar: “los gobiernos son de cuatro años, entonces no alcanzan a hacer su tarea y se la empiezan a trasladar al gobierno que viene y ahí viene otro gobierno con distintas  posiciones políticas e ideologías y se pierden muchos de los aspectos ya avanzados”.

WALLMAPU (TERRITORIO MAPUCHE)

El miércoles 9 de septiembre se llevó a cabo el primer comité Wallmapu, una reunión entre representantes del Estado y Consejos de lonkos y machis en La Araucanía. Estos se repiten cada martes, con el propósito de buscar soluciones al conflicto mapuche, avanzar en la conversación y en la concreción de una protección para quienes han sido víctimas de la violencia rural en la zona, y buscar la manera de dar reconocimiento y colaboración de la
diversidad cultural.

Sin embargo, han sido muchos años de enfrentamientos y encuentros, entonces, ¿por qué en el último tiempo vuelve la violencia con tanta fuerza? “La sensación de impunidad, de que nada o poco te pasará, fomenta el actuar de grupos de delincuentes, terroristas y narcotraficantes en nuestra región”, es la razón comenta Gastón Caminondo, consejero de la SNA y dirigente agrícola. “Estas mafias, con apoyo de terroristas extranjeros, como hace algún tiempo se informó, son los que han utilizado la causa mapuche, para disfrazar sus verdaderas intenciones”.

ÑITHOLN (DAR INICIO)

Arnoldo Ñanculef es dirigente mapuche y explica los orígenes se remontan de 1860 a 1883, “cuando el Estado y el Congreso, autorizan al Ejército de Chile a invadir el territorio  mapuche desde la VIII a la IX Región, hasta ese momento independiente, y con su frontera bien delimitada”.

Eso ha creado un conflicto que, a su juicio, se mantiene hasta hoy. “Tenemos un Estado que no se ha hecho cargo de la violencia con que actuó su ejército y no ha logrado resarcir al pueblo invadido. Y lo que nuestro pueblo ha pedido siempre, es la devolución de las tierras
ancestrales, y continuará haciéndolo por las vías que sean necesarias. Está en nuestro ADN la defensa de la tierra, porque somos parte de ella, somos gente de la tierra”.

Por su parte, Gastón Caminondo tiene una visión bastante diferente. Para él, repite, el origen del problema “es que terroristas y narcotraficantes usan demandas del pueblo  mapuche como fachada para delinquir. A eso se suma una ley indígena que nunca fue
consultada con las diferentes etnias y que entre otras cosas permite que solo 10 personas mayores de 18 años puedan formar una “comunidad” y pedir tierra. Una ley que ha sido total y absolutamente desvirtuada”, afirma. Y agrega “A esto debemos sumar la pobreza rural que existe en nuestra región y que se debe a políticas públicas históricamente mal  implementadas, pobreza que es el caldo de cultivo para el actuar de grupos  narcoterroristas”.

Mientras Ñanculef asegura que la creciente violencia que vemos hoy se debe a la falta de confianza en las instituciones del Estado, de respuestas concretas a las demandas efectuadas
por los líderes y dirigentes mapuche, que han dicho por todos los medios, que están dispuestos al diálogo, Caminondo insiste que esto se debe a la sensación de impunidad de mafias con apoyo de terroristas extranjeros que utilizan la causa mapuche para disfrazar sus
verdaderas intenciones de destruir, delinquir y, a través del miedo, hacer una limpieza  étnica, en zonas de La Araucanía principalmente.

WELUKAN (EL CAMBIO)

Así como cada uno tiene una visión diferente sobre el origen y la creciente violencia actual, Ñanculef y Caminondo tienen opiniones distintas sobre cómo llegar a una solución.  Mientras el dirigente mapuche pide comenzar por “reconocer la invasión efectuada a un
pueblo hermano, como es el pueblo mapuche, pedir perdón por todas las decisiones erróneas que han hecho que su valiosa cultura hoy esté al borde de la extinción”.

Además, continúa, “entregaría las garantías suficientes para que nunca más este pueblo nación, ubicado en su territorio ancestral, sea invadido. Al contrario, sea tan parte de Chile como de la sociedad nacional y comparta sus principios y valores, hoy día tan apreciadas por las sociedades evolucionadas”.

Para Caminondo, en cambio, lo primero es “hacer un padrón electoral indígena para, a través de este mecanismo, hacer las consultas relevantes, como elegir a sus representantes, mejorar la ley indígena, restaurar el estado de derecho en nuestra región para así poder desplazarnos libremente por TODAS partes y poder trabajar y vivir en paz”, dice.

Para esto, explica, es necesario entregar a las policías un total respaldo político, real. Con un plan de desarrollo conectado con la realidad para hacer productivas las tierras entregadas a
comunidades y, de este modo, romper el círculo de pobreza que sigue presente en las  familias.

¿Y la Constitución? Nuevamente tienen visiones diferentes. Mientras el dirigente agrícola piensa que, con el reconocimiento constitucional, cupos parlamentarios, o un ministerio indígena no se solucionará el problema delictual o de narcoterrorismo en la región; para Ñanculef efectivamente una nueva Carta Magna podría generar la oportunidad de conversar con la sociedad nacional, lo que hasta el momento ha estado bajo la alfombra. “Cambiaría la Constitución, dejando establecido en el capítulo uno que Chile es un país plurinacional y, como tal, reconoce la preexistencia de todas sus naciones libres y existentes hasta ahora, como son los Pueblos Originarios desde el norte al extremo sur de Chile. Lo cual no significa desarmar el mapa del país, si no convivir con su diversidad reconociéndolos como iguales, con sus legítimos derechos y deberes”.