Para la Sociedad Nacional de Agricultura siempre ha sido muy relevante participar de la contingencia nacional y ser un aporte desde sus áreas de actividad, y la futura Constitución no es la excepción.
Es por esto que, durante los últimos meses se ha trabajado en una propuesta con los principales ejes que podrían afectar al sector en un nuevo texto constitucional.

Conversar y confrontar en torno a los temas relevantes fue el objetivo con el que durante los últimos meses sesionó y se reunió el comité constituyente de la SNA coordinado por la abogada Carolina Helfmann. “Para la SNA siempre ha sido muy relevante participar de la contingencia e idealmente ser un aporte desde sus áreas de actividad, especialmente considerando los conocimientos y experiencias que sus asociados tienen al ser actores relevantes de las diversas actividades silvoagropecuarias que se desarrollan en nuestro país”, afirma Carolina.

El vicepresidente de la SNA, Cristián Allendes, cuenta que la decisión se tomó porque como gremio sintieron la necesidad de transmitir las preocupaciones más importantes, de definir los lineamientos de la carta que definirá los próximos años de nuestro país. “Quisiera dar las gracias a la comisión que dedicó su tiempo a este importante trabajo para que los futuros constituyentes puedan guiar sus decisiones”, señaló.

Luego de seis sesiones de trabajo abocadas a esta propuesta, se formuló un documento con tres ejes fundamentales a tomar en consideración en el futuro texto constitucional, indispensables para el rubro del agro:

1.- VALORIZACIÓN DE LAS REGIONES, RELEVANCIA DE LA RURALIDAD Y RECONOCIMIENTO DE LAS INDUSTRIAS SILVOAGROPECUARIAS COMO ACTIVIDADES ESTRATÉGICAS PARA CHILE

“Las actividades silvoagropecuarias se desarrollan principalmente en regiones y dentro de las mismas en sectores rurales. Por lo mismo, como Sociedad Nacional de Agricultura somos conscientes de los desafíos pendientes en materia de descentralización”, dice el texto.

En este sentido, se destacan incentivos para el desarrollo de las actuales regiones, mejoras a las infraestructuras y en provisión de sistemas de educación, salud y seguridad adecuados a las diversas realidades del país. Reconocimiento de que Chile es un país de identidad y tradición silvoagropecuaria y rural, y que necesita una política rural explícita y formal. Un Estado que apoye el desarrollo agrario.

2.- EMPRENDIMIENTO, DERECHO DE PROPIEDAD, MEDIO AMBIENTE Y AGUAS

Existen múltiples aspectos ya contenidos en el texto constitucional que no deben experimentar modificaciones sustanciales, como el derecho a desarrollar cualquier actividad económica, “una garantía constitucional fundamental para el desarrollo de nuestro país y por cierto para el crecimiento del mundo silvoagropecuario”, dice la propuesta. En materia de medio ambiente y aguas es donde creemos se debe poner especial atención a las propuestas realizadas y su compatibilidad y coherencia con el crecimiento y desarrollo de nuestro país.

Sobre el agua, en particular, especifican: “Como Sociedad Nacional de Agricultura hemos participado de manera intensa en esa discusión, manifestando una posición firme y enérgica en cuanto a la necesidad de mantener la certeza jurídica que otorga el régimen actualmente vigente”.

3.- GRUPOS INDÍGENAS, MIGRACIÓN, SEGURIDAD 3 Y BUENA ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO

Hay múltiples materias que deben ser modificadas y/o incorporadas, como reconocer la multiculturalidad, los diversos grupos indígenas. Además, el deber del Estado de resguardar la seguridad de las personas en todos los territorios del país y la premisa que sostiene que el Estado se encuentra al servicio de la persona humana.

Por lo demás, y “sin prejuicio de la evidente necesidad de reconocer a nuestros grupos indígenas en el texto constitucional, estimamos fundamentales no perder de vista la tradición que como país siempre nos ha unido y que se encuentra representada por la idea de que somos un estado unitario”, aclara el texto.

“Estamos convencidos de que el sector silvoagropecuario resulta fundamental para el desarrollo de nuestro país y, por lo mismo, ello debe ser consagrado en este posible nuevo texto constitucional. Así, el texto constitucional completo debe estar relacionado y ser un reflejo de esta declaración”, explica la abogada Helfmann. “Ello resulta fundamental para el desarrollo equitativo de nuestras regiones, para la mantención de nuestra identidad y cultura rural y para cumplir con la premisa de una alimentación sana, de producción principalmente nacional y de acceso para todos los ciudadanos”, agrega.

PROCESO CONSTITUYENTE

La primera semana de abril, el Congreso aprobó la postergación de las elecciones por los altos índices de contagio de Covid que hay en el país. Las fechas establecidas son las siguientes:
15 y 16 de mayo de 2021: Elección de convencionales constituyentes. Se eligen 155 personas conforme a los distritos de la elección de diputados. En esta elección se aplican normas especiales para facilitar la participación de independientes y para que exista la paridad. Además, hay 17 escaños reservados para los pueblos originarios.
Junio o julio de 2021: Instalación de la Convención Constituyente compuesta por los 155 miembros elegidos el 15 y 16 de mayo.
Hasta 9 o 12 meses después: Convención aprueba un nuevo texto constitucional.
Aproximadamente 60 días después (septiembre de 2022 aproximadamente): Plebiscito para aprobar o rechazar nueva Constitución.