Según un informe de la DGA del mes de julio, el registro total de precipitaciones a nivel nacional presenta un déficit histórico de -35% y -28,5% en comparación al 2020, y a nivel local las situaciones más críticas se encuentran en la Región de Tarapacá (-100%), Coquimbo (-77%) y Valparaíso (-76,%).

Varios medios nacionales titularon durante el invierno: “2021 podría pasar a la historia como el año más seco”. ¿Qué dicen los expertos? ¿Enfrentamos una sequía incluso peor que la registrada en 2019? En este reportaje, algunos números y sus interpretaciones.

En 2019 precipitaron menos de 90 mm durante todo el año. A mediados de agosto 2021, la cifra era de 95 mm. Los números lo dicen, este no será el año más seco de la historia, incluso si no cayera una gota más de agua en los meses restantes.

“El 2021 ya no fue el más seco. Solo en agosto de este año cayó poco menos agua que en todo 2019, y a eso se suma el volumen de agua de fines de este enero”, afirma Sebastián Vicuña, director del Centro de Cambio Global UC. Sin embargo, dice que como temporada en la zona central específicamente, sí puede ser —si no la más— una de las más secas de la historia. “En términos de invierno, que es el agua que permite acumular nieve en la cordillera para el verano, sí ha sido muy seco”.

Desde el Centro del Cambio Global UC, el académico e investigador Rafael Larraín coincide con Vicuña, agregando: “El tema es que ha nevado muy poco, hay poca acumulación de nieve y, por lo tanto, poca agua para riego primaveral. Eso es lo más complicado ahora”.

Por su parte, el docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, confirma que considerar el 2021 como el más seco de la historia no es correcto. “No, este no será el año más seco de la historia. Las condiciones oceánicas han mejorado un tanto, por lo que en lo que resta del año tenemos esperanzas de que llegue un poco más de agua a nuestro territorio. De todas formas, terminaremos con un déficit en las cercanías del 50%, lo que nos llevará a un escenario de estrechez hídrica en esta temporada”.

PRONÓSTICO DEL TIEMPO: PANORAMA GRIS, PERO SIN LLUVIAS “La oscilación antártica y las temperaturas del agua del mar están en fase neutra, lo que podría permitir el paso de algunos frentes de lluvia en lo que resta del año. Igualmente podrían ayudar a recuperar la nieve, pero de eso no hay seguridad pues ya a estas alturas del año las isotermas comienzan a subir”, dice Santibáñez.

Sin embargo, estudios y estadísticas confirman que es muy poco probable que esta situación cambie a largo plazo. “Las precipitaciones han mostrado una tendencia constante a la baja, lo que necesariamente está asociado a sequías más frecuentes. Esto enciende una alerta para que apuremos el paso hacia la implementación de una estrategia que nos permita enfrentar esto sin grandes costos sociales, particularmente en la pequeña agricultura”, señala.

“Agregamos un año más de sequía a la tendencia”, afirma Vicuña. “Los escenarios de cambio climático veníamos trabajándolos hace mucho tiempo, pero lo que ha ocurrido respecto de los primeros estudios, es incluso peor”.

Larraín agrega: “Debemos dejar de hablar de sequía o megasequía. Eso implica que es algo temporario, que va a pasar. Y no es así, el clima cambió, tenemos que meternos eso en la cabeza, no vamos a tener años como los ´70 u ´80. Tenemos que convencernos de que la cosa ya no va a ser como 20 años atrás, porque todas las estadísticas dicen que este va a ser el nuevo escenario”.

CONDICIONES CLIMÁTICAS: POCA AGUA Y MUCHO CALOR

Aunque el 2021 no pasará a la historia como el más seco, sí tiene un récord que quedará: el mes de julio más cálido que se haya registrado jamás, considerando las estadísticas de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) desde 1951 (primeros registros) que señalan que la máxima promedio de ese mes bordea los 20°C.

Y al igual que la falta de agua, probablemente sea algo que vino para quedarse. El Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU asegura que la temperatura se elevaría en 2 grados en el centro sur de Chile, sobre la media global. “Efectivamente, a todo esto se suman muy altas temperaturas que además, hacen que la cantidad de nieve que hay en la cordillera esté dentro de los con menos superficie de la historia”, afirma Sebastián Vicuña.

Al respecto, el informe de la DGA publicado en julio precisa: “A altura de nieve se presenta un déficit promedio de -84% en las Rutas de Nieve de la Red Hidrometeorológica de la DGA. El equivalente de agua en nieve presenta un déficit promedio de -94%”.

¿Y LA AGRICULTURA?

“Como agricultores, hay que prepararse siempre pensando un escenario en que no va a llover. No pensar que vendrán más años como el 2020, en que llovió bastante, la tendencia es a que llueva poco”, afirma Rafael Larraín. “Hay que pensar cómo cambiar la forma de hacer agricultura y ganadería. Adaptarnos y no sólo mitigar el cambio climático, hacer cambios como riego más eficiente”.

Y sobre eficiencia, Santibáñez destaca: “este es un año más en el que deberemos manejar el agua con extrema eficiencia.Es probable que los caudales caigan fuertemente ya en diciembre por lo que será necesario almacenar agua cuando sea posible, planificar una estrategia de riego priorizando especies y sectores del campo en función de los objetivos de producción, contener el desarrollo aéreo de los frutales para reducir sus demandas de agua, ralear un poco más intenso que en años normales, usar coberteras en el suelo cuando sea posible y mantener en buenas condiciones los canales de riego, entre otras estrategias”

“Hay que pensar cómo cambiar la forma de hacer agricultura y ganadería. Adaptarnos y no sólo mitigar el cambio climático, hacer cambios como riego más eficiente”, Rafael Larraín

Larraín hace un llamado también a que como sociedad podamos reconocer el rol de agro.. “La agricultura usa la mayor parte del agua disponible, pero mucha no es potable o se saca de lugares que no compiten con consumo humano. Y esta agua la usa para producir alimentos, sin ella seguiríamos siendo cazadores y recolectores. Además, la agricultura es un factor decisivo en la seguridad alimentaria, seguridad social y producción de alimentos”.

Vicuña destaca la forma en que los agricultores han querido sumarse a una solución. “Ha habido acuerdos en el sector agrícola, han trabajado de manera bien solidaria, aportando agua que les corresponde para que no bajen niveles de agua de consumo humano, por ejemplo el nivel del Embalse del Yeso”. Y va más allá: “Destaco a los agricultores, que están haciendo un esfuerzo para que se garantice el recurso, para no tener racionamientos”.

“Es cierto que se hacen negocios”, concluye Rafael Larraín, pero no es una explotación de tierra exagerada. El llamado a cuidar el agua tiene que ir más allá de la agricultura, y las personas deben entender el rol fundamental que esta tiene. La sociedad agrícola y la no agrícola tienen que trabajar de la mano, porque dependen una de la otra”.

AGRICULTURA REGENERATIVA Y SOSTENIBLE

Paula Rosales es ingeniera Agrónoma. Actualmente reside medio tiempo en Chile y medio tiempo en Brasil, desde donde nos cuenta lo que es la agricultura regenerativa. “La sequía es una cosa en aumento. Es una realidad que no va a revertirse de manera automática. Son métodos de la industria que han venido acarreándose por años, desde que se industrializó la agricultura”, comienza.

“Hay poca conexión del ser humano con la naturaleza. Las industrias ven la naturaleza como un lugar de extracción de recursos, y no piensan que hay que cuidarla. Se necesita un sistema de producción sostenible, es decir, que se mantenga en el tiempo”, asegura.

Pero afirma que aún estamos a tiempo de revertir el problema, poco a poco, paso a paso. Eso es lo que intenta hacer la agricultura regenerativa. “Imita lo que pasa en la naturaleza y trata de llevarlo a la agricultura. Intenta entender cómo funcionan los ecosistemas y lo lleva a la agricultura”, explica.

Por último, hace un llamado a un cambio de mentalidad, en la educación, a prestar soporte técnico para pequeños y medianos agricultores: “La estrategia se tiene que focalizar en ellos. Necesitamos reconectar como humanidad. Desde las escuelas, todo radica en la educación”.

6 ESTRATEGIAS DE ROSALES CONCRETAS PARA LOGRAR ESTA AGRICULTURA:

  1. Considerar suelos como organismos vivos, hay que alimentarlos.
  2. Cubrir suelos para aumentar la eficiencia de retención de humedad (incluso más de un 40%).
  3. Aumentar el contenido de materia orgánica.
  4. Aumentar tecnología en riego.
  5. Ir contra la pendiente, no en función de terrazas, como lo hacían antiguamente. 6. Entender que el agua también se puede plantar.