Se ha terminado el borrador de la nueva Constitución, del cual hemos quedado muy defraudados. La hemos revisado con los asesores y nos ha costado mucho encontrarle cosas buenas y positivas para el país, y en lo que respecta a nuestro sector agrícola aún menos.

Los convencionales perdieron a nuestro entender una gran oportunidad de haber hecho mejoras, pero “con los pies en la tierra”. Lo recalco no solo porque ha sido nuestra campaña de información a los agricultores y a la ciudadanía, sino que ha sido muy radical la propuesta, los cambios en el agua son extremadamente perjudiciales. Recién hemos visto un estudio en derecho de que al eliminar los derechos de agua de la propiedad es una expropiación, y toda expropiación, según esta misma nueva propuesta de Constitución, se deberá pagar a valor “justo”, por lo tanto el estado estará -y seguro que lo va a estar-, expuesto a muchas demandas nacionales e internacionales. Por esto, no tendremos seguridad para regar nuestros productos agrícolas.

Además de los agricultores, se verán perjudicados los consumidores ya que habrá mucho menos interés de producir sin saber que tendremos la bencina (agua) para hacer andar nuestros motores (plantas, cultivos, animales, etc.).

Las normativas medioambientales o derechos de la naturaleza, en algunos casos son incompatibles con la producción agrícola. Los animales sintientes, la arbitrariedad o preferencia con los pueblos originarios, los derechos o restitución de tierras a los pueblos originarios, en aguas, derecho de propiedad y otros.

NO nos sentimos identificados con este borrador, y menos unirá a la gente. No se trata de que la gente pierda algo para ganar otras cosas y que sea para mejor, creemos que gana en muy poco y perdemos en mucho.

Ya es tarde para que los convencionales rectifiquen. Aunque nunca pensaron ni quisieron rectificar, nosotros sentimos que hicimos la pega de presentarles proyectos, mostrar la realidad del agro y de la ruralidad, pero como lo dijo un director nuestro: “No oyeron y la hicieron en el barrio Lastraria, sin la opinión al menos de los que tenían la experiencia y serían los dolientes”.

Respecto al año agrícola, ha sido complejo: los fletes marítimos carísimos y los puertos congestionados, han causado serios daños a las diferentes industrias. La agrícola, cual más cual menos está perjudicada con este efecto que yo llamo crisis temporal, ya que la logística y la guerra de Ucrania y Rusia tienen que pasar luego. La cosa es que queden los agricultores parados.

Los problemas de inflación han hecho, como ya lo saben que los insumos, especialmente los fertilizantes estén a precios nunca vistos. Los alimentos caros y esos altos precios no los estamos viendo los agricultores como un extra, porque se los llevó la cadena. Solo en fletes marítimos la industria agrícola pagará más de U$ 1.000 millones extras, eso es muy grave y deja la agricultura muy coja.

Por otro lado, la sequía no afloja y seguimos con grandes déficits en todo Chile, pero especialmente en la zona norte y centro.

Seguiremos haciendo los esfuerzos para que la autoridad pueda proponer un plan hídrico de verdad, con todo lo que necesitamos para no tener más sequías como la actual; desaladoras, eficiencia, embalses medianos y otros que son de extrema urgencia.

Estimados, la agricultura es muy importante para Chile, la ruralidad y el mundo, Daremos todas las batallas necesarias para que así sea reconocida y los chilenos tengan siempre a sus amigos agricultores en sus mentes. Tengamos confianza como siempre, ya que “el próximo año será mejor”.

Un abrazo,

Cristián Allendes Marín
Presidente
Sociedad Nacional de Agricultura