Lleva más de 38 trabajando en Arauco, actualmente como Gerente Corporativo de Personas y Sustentabilidad, lugar donde ha podido desarrollar su vida profesional y al mismo tiempo participar del crecimiento y apertura internacional de Chile. Hoy también está dedicado a la vida gremial como Presidente del Comité Internacional de la Sofofa. 

A Charles Kimber, le gusta reírse, le entusiasma el trabajo con los recursos renovables, la naturaleza y le motiva seguir trabajando relacionado a ella en el futuro.

En este almuerzo cuenta sobre su logros y desafíos profesionales, sus inicios en la vida gremial, su mirada de futuro y más.

APERITIVO

– Comencemos con el aperitivo, el primer paso de una comida, ¿cómo fue su infancia?

Feliz, a pesar de haber tenido padres separados a temprana edad, y haber estado siete años en un colegio internado en Argentina, tuve la suerte de ir a dos muy buenos colegios. Me encantaron todas las actividades de deporte. El pasar mucho tiempo al aire libre, el crecer con muchos amigos, los cuales mantengo de manera cercana hasta el día de hoy. Por tanto, todo tiempo pasado, fue muy bueno.

PLATO DE FONDO

– Sigamos con el primer plato, ¿cómo ha sido su vida profesional?

Estudié Ingeniería Comercial en la Universidad Católica, egresé a mediados de los 80, y en seguida entré a trabajar a Arauco, donde he estado trabajando por 38 años.

Han sido 38 años de continuo crecimiento y aprendizaje. Entré a una empresa que en ese tiempo era mediana, pero sabía que tenía un gran potencial, teníamos solo dos fábricas y estábamos creciendo con bosques. Y hoy tenemos presencia en 11 países, 64 instalaciones productivas, somos líderes mundiales en los negocios en que participamos.

He tenido la fortuna de tener excelentes jefes y compañeros de trabajo. Ha sido un desarrollo con personas de muy alto nivel.

– Llegando al plato de fondo, ¿cuándo comienza el interés por el mundo gremial?

A una temprana edad profesional, Arauco en los 80 y comienzo de los 90 requería crecer. No éramos muchos y las responsabilidades gerenciales me llegaron, por fortuna, a una temprana edad, debo haber tenido unos 28, 29 años cuando comencé a participar como consejero en CORMA (Corporación Chilena de la Madera) y también en esos años a viajar a Asia donde lo público-privado era muy importante.

Ya en esa época Sofofa comienza a ejecutar sus comités binacionales, del tipo Chile-Japón, Chile-Argentina, lo cual era muy importante para abrir mercado. No solamente uno tenía que salir a promover un buen producto, un servicio, sino que estábamos representando a un país serio, que estaba creciendo, que sin duda era poco conocido, lejano y chico. Ya en esa época, a comienzos de los 90, se hablaba de la importancia de la gira público-privada para dar a conocer al país y nuestras principales actividades. Creo que ahí comienza.

– Siempre es importante una buena ensalada, que a veces puede ser agridulce ¿qué logros y desafíos ha tenido en el mundo empresarial, y luego en el mundo gremial?

Participé de un gran desarrollo y crecimiento de una empresa y del sector forestal. También de la internacionalización fuerte de Chile, posicionando a nivel internacional y, como dije, no solamente pensando en uno, sino también en el país, abriendo mercados, conociendo íntimamente culturas distintas a la nuestra, profundizando confidentes, abriendo nuevas oportunidades y creando valor.

El sentido de pertenencia y los logros en las ligas internacionales son, sin duda muy gratificantes, como también sentirse permanentemente desafiado.

– Hoy se encuentra trabajando también con la SNA, potenciando la apertura internacional de Chile, ¿por qué es necesario este trabajo?

Porque es necesario el trabajo colectivo, el trabajo en equipo. Se alcanzan mejor las metas porque son las metas cada vez más difíciles de lograr. Y más difícil de lograr cuando se abordan de manera individual.

Hoy los negocios, el comercio, el competir internacionalmente requiere de la efectividad de los tratados bilaterales, del cumplimiento de las distintas normas y regulaciones del libre comercio, de cómo encontramos, como hacemos realidad esas dos palabras: facilitación de comercio. Se requiere de una logística cada vez más sofisticada, de un conocimiento más profundo de los mercados. Y a la vez, diversificarse en distintos mercados.

Todo esto requiere de un gran esfuerzo y poder compartir y conocer otras experiencias, saber lo que hacen competidores, lo que hacen otros sectores, cómo lo hacen otros países, es importante. Creo que eso nos ayuda a mejorar nuestro propio posicionamiento, nuestra competitividad.

Entonces abordar esto de manera conjunta, entre industria, agricultores, comerciantes, los proveedores de distintas industrias, es una manera inteligente de hacerlo, se aprende mucho en ese camino conjunto.

– ¿Qué estrategias se debieran seguir en esta línea de mayor apertura internacional?

Conocer los mercados, sus cadenas logísticas, las culturas de cada lugar, los detalles de cada negocio, hacerlo con la gente de primera línea de cada una de nuestras organizaciones, sean las empresas en las que trabajamos, las empresas que dirigimos, desde los gremios, el sector, hay que hacerlo con gente de primera línea para crear vínculos perdurables en el tiempo.

Por supuesto, entregar productos de calidad y cumplir con lo comprometido.

POSTRE

– Llegamos al postre, la última parte de la comida, y ya pensando en el futuro, y en la vida gremial, ¿cuáles son sus próximos desafíos?

Bueno, seguir promoviendo y cuidando el libre emprendimiento, la creación de valor a partir de las empresas como una fuente inigualable de creación de valor. Continuar con la apertura del comercio internacional, las buenas prácticas, el quehacer de las empresas.

Como trabajo en una empresa forestal, me entusiasma trabajar con un recurso renovable, y que dé esa perpetuidad en el tiempo. Se planta, se cuida, se cosecha, se vuelva a plantar, se vuelve a cuidar, se vuelve a cosechar. Y esto cumple también con otro gran desafío que tenemos como humanidad, que tiene que ver con el cambio climático. No se ha inventado, aún una mejor tecnología para poder capturar dióxido de carbono que el trabajo propio que hacen los árboles, a través de su proceso de fotosíntesis, absorbiendo el CO2, y emitiendo oxígeno.

Entonces, me entusiasma, y esto tiene que ver con las actividades de la SNA, me entusiasma trabajar con la naturaleza, estar inserto en la naturaleza ya que ésta cumple un rol fundamental para el desarrollo de la humanidad. Si a eso le aplicamos tecnología, como la robótica, la inteligencia artificial, el uso eficaz de big data, vamos a crear mejores y nuevos productos. Y eso lo encuentro fascinante.

– ¿Y cómo se ve en 10 años?

Yo soy optimista por naturaleza, nos veo muy bien. Sorteando problemas, resolviendo cosas complejas, pero aportando permanentemente para tener una mejor sociedad, mejores empresas y un mejor país.

Pero al mismo tiempo, creciendo internacionalmente, creo que es necesario estar siempre abiertos al mundo, detectar oportunidades, y esto va a requerir de perseverancia, incorporar nuevos conocimientos y como lo hemos conversado en estos minutos, saber trabajar colectivamente.

CAFÉ

– Por último, palabras al café ¿qué hace en su tiempo libre? ¿Familia, hobbies?

Trato de no tener mucho tiempo libre. Me gusta estar ocupado, estar haciendo cosas. Pero fuera de mi vida profesional, estoy muy involucrado en fundaciones que apoyan la educación, me toca presidir la fundación John Jackson, también soy director de la fundación educacional Arauco, son entidades de larga data, con excelentes resultados, que perduran en el tiempo. A uno le toca participar en ellas durante un breve periodo, pero se hace todo con una mirada a largo plazo.

También estoy involucrado en un proyecto de conservación, me gusta el campo, juego golf, sin duda disfruto mucho de mi familia, mis amigos, me gusta reírme y cada vez que puedo, visitar el campo que tengo en la Patagonia.