Quiero comenzar agradeciendo al ex ministro Esteban Valenzuela, con quien compartimos años de diálogo cercano y permanente disposición a trabajar por la agricultura chilena. Valoramos especialmente su voluntad de construir puentes con nuestro gremio. Lamentamos que su salida haya obedecido a razones ajenas a su gestión y que se haya producido en un momento complejo, a pocas
semanas de iniciar una nueva temporada y en la recta final del actual gobierno. Al mismo tiempo, damos la bienvenida a la nueva ministra de Agricultura María Ignacia Fernández, y reafirmamos nuestra disposición de trabajar codo a codo, con los pies en la tierra, para dar continuidad a lo avanzado.
El mundo rural enfrenta hoy desafíos urgentes. El primero es la seguridad. No podemos aceptar que
trabajadores y comunidades estén expuestos a hechos de violencia que atentan contra su vida y su
bienestar. La seguridad es un derecho fundamental y condición indispensable para la paz social, el
desarrollo económico y el futuro del agro. Sin ella, no hay inversión ni progreso posible. Lamentamos
especialmente la muerte de un trabajador de CMPC en manos de la violencia.
El segundo gran desafío es la seguridad hídrica. Chile vierte al mar el 80% del agua que recibe, y si
aprovechamos solo un 20%, podríamos duplicar nuestra superficie de riego. No es un problema de la
agricultura, sino de la falta de infraestructura. Por eso necesitamos con urgencia embalses, carreteras
y puertos modernos que nos permitan aprovechar mejor nuestros recursos, conectar los territorios
productivos y dar mayor competitividad a nuestras exportaciones.
De cara a las elecciones, queremos recordar que el agro sí importa. Somos un país con 263 comunas
rurales, y donde el 30% de la población vive en el mundo rural. El campo puede mover la aguja electoral y, más importante aún, puede mover el desarrollo del país. Por eso planteamos propuestas concretas a los candidatos presidenciales: seguridad, infraestructura hídrica, regularización seria de inmigrantes que aportan mano de obra clave y un plan de inversión en conectividad y logística.
Como sector debemos responder a un consumidor cada vez más exigente. Necesitamos llegar con un
producto fresco, de buen sabor, de buena apariencia y en condiciones óptimas. Para lograrlo, debemos
estar unidos, con una visión compartida. Queremos que Chile transite hacia una potencia ecoalimentaria, donde el cómo producimos sea tan importante como el cuánto producimos.
En la SNA seguimos convencidos de que el desarrollo del país pasa por poner en el centro al mundo rural.
Queremos producir alimentos cuidando a las comunidades, a las personas y al medioambiente, con una
agricultura moderna, descentralizada y sostenible que mire al futuro con esperanza.
Antonio Walker Prieto
Presidente SNA