Vinos de Chile reúne a más del 80% de la industria vitivinícola exportadora y mantiene desde hace años un trabajo coordinado con la Sociedad Nacional de Agricultura. “La unión hace la fuerza”, expresa su presidente, Alfonso Undurraga, destacando el valor de la acción conjunta para representar al sector, fortalecer la marca país y enfrentar los desafíos de competitividad en los mercados internacionales.
La industria vitivinícola constituye una de las principales actividades agroexportadoras de Chile. Más del 70% de la producción nacional se destina a mercados internacionales, lo que posiciona al sector como uno de los embajadores más notorios del país en el extranjero. En este contexto, la labor gremial y la coordinación con otras entidades del sector agrícola han resultado fundamentales para fortalecer su representación y enfrentar los retos de la competitividad global.
UNA RELACIÓN GREMIAL HISTÓRICA
La relación con la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) se ha desarrollado durante décadas. La actual Asociación de Vinos de Chile A.G. (Wines of Chile) fue creada en 2007 tras la unificación de dos entidades históricas del sector: Asociación de Viñas de Chile y ChileVid. “Siempre hemos estado ligados a la SNA”, explica el presidente de Vinos de Chile, Alfonso Undurraga, quien agrega que este vínculo también se explica por la presencia de empresarios agrícolas que participan en ambos espacios gremiales.
Para Alfonso Undurraga, la coordinación con la SNA es especialmente relevante ya que permite fortalecer la capacidad de representación del sector frente a las autoridades y visibilizar las necesidades del mundo rural: “Estamos lejos de los centros de poder. El hecho de trabajar en forma conjunta nos permite tener representantes que piensan lo mismo y van con el mismo objetivo”, dice y luego, enfatiza: “Esa unión hace más fuerza. El hecho de juntarnos y trabajar todos unidos nos da mucho más poder de convencimiento para demostrar nuestras inquietudes y necesidades”.
La coordinación entre los gremios agrícolas es esencial en áreas clave como políticas públicas, seguridad rural, sostenibilidad y comercio exterior, donde la experiencia compartida aporta un valor significativo.
En sostenibilidad, por ejemplo, la industria vitivinícola ha desarrollado iniciativas pioneras. “Nosotros partimos bastante antes que gran parte del agro con un código de sustentabilidad”, explica Undurraga.
EXPORTACIÓN Y MARCA PAÍS
Que Chile sea el cuarto exportador mundial de vino destaca lo importante que es el ámbito internacional para las prioridades estratégicas del sector. La llegada a este puesto se debe al crecimiento sostenido que ha tenido la industria en las últimas décadas.
“Más del 70% de lo que produce Chile en vino se exporta”, explica Undurraga y agrega que el trabajo de promoción internacional ha sido una tarea constante de la industria desde hace décadas: “Son cerca de cuarenta años trabajando en promoción de exportaciones”.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo el posicionamiento del país en los mercados internacionales: “La gran debilidad que tenemos es el poco conocimiento de la marca Chile como país”, sostiene Undurraga, y argumenta que a diferencia de potencias tradicionales del vino como Francia, Italia o España, Chile enfrenta una menor visibilidad como origen vitivinícola.
Por esta razón, la industria ha impulsado campañas internacionales como “Taste the Untamed”, orientadas a destacar el origen natural y la identidad del vino chileno. “Esta campaña habla mucho de Chile como un país especial, único, de extremos. Un país de naturaleza, un país verde, ecológico”, explica.
AGENDA PARA FORTALECER LA INDUSTRIA
De cara al futuro, el presidente de Vinos de Chile identifica tres prioridades para fortalecer la competitividad del sector.
La primera apunta a una mayor inversión pública en promoción internacional, especialmente a través de instrumentos como ProChile o Imagen País. Undurraga señala que la inversión que realiza Chile en promoción es considerablemente menor a la de los principales competidores. “Para igualar la cancha necesitamos más apoyo del Estado en la construcción de la imagen de Chile”.
Un segundo aspecto relevante es la situación del mercado interno, donde el vino enfrenta una carga tributaria significativa. “Por cada mil pesos que paga un consumidor, cerca del cuarenta por ciento corresponde a impuestos”.
Finalmente destaca la importancia de fortalecer la unidad de la industria vitivinícola, representada hoy mayoritariamente en Vinos de Chile. “Hoy somos una sola asociación que concentra más del 80% de la industria productora y exportadora. Necesitamos seguir creciendo y acercarnos ojalá algún día al 100%”, plantea como desafío.
El ABC de nuestros consejeros:
BENDICTO AGUADO: “Los ciclos pasan, pero la competitividad se construye con gestión y adaptación”
Ingeniero Civil Industrial de la Universidad Católica de Chile, Benedicto Aguado ha desarrollado su trayectoria en Grupo Proa, empresa familiar vinculada a la nutrición animal y la producción avícola. Ingresó a la compañía a comienzos de los noventa y, tras desempeñarse en distintas funciones ejecutivas, asumió como gerente general a comienzos de los años 2000.
Desde ese rol, ha liderado procesos de profesionalización, crecimiento e integración del negocio, consolidando al grupo como un actor importante en distintos eslabones de la cadena alimentaria.
Años de experiencia y transformación del negocio
Con un fuerte arraigo en la actividad agrícola, desde muy joven estuvo vinculado a la producción de alimentos, al campo y al trabajo con animales, interesándose por la agronomía inicialmente. Sin embargo, optó por la ingeniería y se incorporó al negocio familiar, conociendo la operación desde sus bases. Ha impulsado una transformación del negocio desde una lógica principalmente industrial y productiva hacia un modelo más orientado al cliente, fortaleciendo capacidades para adaptarse a las exigencias del mercado. Esto se ha traducido en el desarrollo del segmento de mascotas, el crecimiento del negocio avícola, incluyendo la producción de huevos de gallinas libres, y nuevas líneas, como el huevo industrializado y productos en nutrición bovina, ampliando la participación de la compañía en la cadena alimentaria.
Base productiva: gestión integrada y adaptación al cliente
La gestión de Benedicto Aguado combina una producción sólida con una búsqueda de mejora en los procesos, incorporando tecnología de punta que ha permitido eficiencia operativa, control de costos, certificaciones y capacidad de adaptación, en un entorno donde los clientes industriales demandan estándares cada vez más exigentes. Al mismo tiempo, se han impulsado el desarrollo de productos y formatos acordes a las demandas del consumidor final, particularmente en el negocio de mascotas y en el consumo de huevos. Esta evolución se sostiene sobre una convicción: los ciclos de mercado pueden ser favorables o adversos, pero el desarrollo del negocio no puede depender de ellos, sino de la capacidad de construir una base productiva sólida y adaptable en el tiempo.
Consejo: coordinación y visión de largo plazo
Desde su experiencia, Benedicto Aguado enfatiza la importancia de fortalecer la coordinación entre el mundo productivo y la institucionalidad pública, avanzando hacia criterios técnicos más consistentes que permitan reducir incertidumbres y mejorar la toma de decisiones. A su juicio, el desarrollo de la agroindustria exige combinar capacidad de adaptación con disciplina en la gestión, evitando depender exclusivamente de condiciones externas favorables. En ese mismo contexto, plantea que el principal desafío del sector es avanzar hacia una agroindustria más competitiva e innovadora, capaz de responder a las exigencias del mercado y proyectarse en el largo plazo.