Chile inicia un nuevo ciclo, y desde el campo miramos este momento con esperanza. Nuestro país acaba de vivir el cambio de mando presidencial, una instancia que nos recuerda el valor de nuestras instituciones y de nuestra democracia. Seguridad y crecimiento son dos temas centrales del nuevo gobierno, y donde el agro tiene mucho que aportar.
Creemos que Chile necesita recuperar el crecimiento económico, la inversión y el empleo. Y estamos convencidos de que el sector agroalimentario puede jugar un rol clave en ese desafío. Hoy nuestro sector exporta más de US $30.000 millones al año y se ha consolidado como el segundo sector exportador del país después de la minería.
Además, es un sector presente en todo Chile: está en las 16 regiones, genera cerca de un millón de empleos y produce alimentos y oportunidades para el desarrollo del mundo rural. En un mundo que demandará cada vez más alimentos, nuestro país tiene una gran oportunidad.
Vivimos tiempos complejos, pero cada desafío también abre nuevas oportunidades.El escenario internacional está marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y una economía global incierta. En medio de este contexto, Chile debe fortalecer su capacidad productiva y consolidar su posición como proveedor confiable de alimentos para el mundo.
La reciente temporada de cerezas es un buen ejemplo de los desafíos que enfrentamos. Chile exportó cerca de 114 millones de cajas, de las cuales alrededor de 98 millones tuvieron como destino China. El crecimiento de esta industria ha sido extraordinario, pero también nos muestra que es necesario seguir mejorando la calidad, modernizar procesos, fortalecer la competitividad y diversificar mercados.
Junto con estos desafíos productivos, el agro enfrenta temas estructurales que debemos abordar con urgencia. El primero es la seguridad rural. Según el Barómetro de la SNA, más del 77% de los agricultores ha sido víctima de algún robo. Necesitamos que el Estado de Derecho se aplique con firmeza y que las zonas rurales vuelvan a ser lugares tranquilos para vivir y trabajar.
Otro desafío clave es el agua. Debemos avanzar con decisión en infraestructura hídrica, tecnificación del riego y una mejor gestión de nuestras cuencas.
También enfrentamos una creciente escasez de mano de obra. Chile está envejeciendo y cada vez cuesta más encontrar trabajadores para el campo. Aquí la tecnología, la mecanización y la innovación serán fundamentales para aumentar la productividad y atraer a nuevas generaciones al mundo rural.
Por eso quiero terminar este editorial destacando el enorme aporte que realizan SNA Educa y Codesser, instituciones que este año cumplen 50 años de historia formando personas, impulsando el emprendimiento y apoyando el desarrollo productivo del país.
Sigamos trabajando y creciendo, enfrentando este nuevo ciclo con esperanza. El desarrollo de Chile también se construye desde el campo.
Antonio Walker Prieto
Presidente de la SNA.