Competitividad, apertura de nuevos mercados, gestión hídrica e incertidumbre internacional fueron algunos de los temas que marcaron la vigésima edición del seminario “¿Cómo viene la temporada?”, organizado por la SNA y Economía y Negocios de El Mercurio. El encuentro reunió a autoridades, economistas y representantes gremiales para analizar el escenario que enfrentará el agro durante 2026-2027.


La agricultura chilena enfrenta una temporada marcada por la incertidumbre internacional, los desafíos de competitividad y la necesidad de fortalecer su capacidad de adaptación. Sin embargo, la apertura de nuevos mercados y la fortaleza exportadora del sector fueron identificados como algunas de las principales oportunidades durante la vigésima versión del seminario “¿Cómo viene la temporada 2026-2027?”, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y Economía y Negocios de El Mercurio.

El panorama nacional

La jornada fue inaugurada por el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, quien llamó a enfrentar el actual escenario anticipándose a los desafíos y entregando “información útil para que los agricultores tomen mejores decisiones”.

“Según el Banco Central, en 2024 la agricultura creció más de 9% y en 2025 un 5%. Sin embargo, las señales de desaceleración son evidentes y debemos tomarlas con seriedad”, señaló, aludiendo a la caída de 5,4% registrada durante el primer trimestre de este año.

No obstante, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, remarcó el crecimiento de las exportaciones, la diversificación de mercados y la incorporación de tecnología, digitalización y trazabilidad como elementos centrales. En esa línea, afirmó que hoy “el sector agrícola es muy distinto, mucho más sofisticado, completamente integrado a los mercados globales, más innovador y competitivo y que por ende cada día es más relevante en el desarrollo nacional y local”.

El escenario internacional

El seminario también dedicó un espacio al análisis del escenario internacional en voz de Libardo Buitrago, quien advirtió que el mundo atraviesa un ciclo de mayor incertidumbre, caracterizado por tensiones comerciales, conflictos regionales y cambios en las cadenas de suministro globales, lo que incrementa los riesgos para países exportadores de alimentos.

En esa misma línea, el ministro Campos subrayó la importancia de sostener la estrategia de apertura comercial que ha caracterizado a Chile en las últimas décadas, destacando su rol en el posicionamiento del país como proveedor confiable de alimentos a nivel global.

En este contexto, destacó especialmente el potencial de India como una oportunidad significativa para el sector exportador chileno. “Son 1.500 millones de consumidores. Es otra China la que se nos viene encima”, señaló.

Competitividad

Desde una perspectiva macroeconómica, Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián y exsubsecretario de Hacienda, planteó que parte de la desaceleración chilena no puede explicarse únicamente por factores internacionales.

Antonio Walker, reiteró su preocupación al señalar que “Chile ha ido perdiendo competitividad en distintos sectores productivos”, lo que se expresa en las dificultades que enfrentan ciertas actividades agrícolas tradicionales para sostener su rentabilidad. Por ejemplo, el caso de la remolacha, cuyo cultivo peligra luego de que Iansa anunciara la suspensión de la compra de la temporada 2026-2027.

Carne, lácteos y granos

En la primera mesa redonda del encuentro, integrada por Marcos Winkler, presidente de Fedeleche; Ignacio Besoain, presidente de Fedecarne, y Gastón Caminondo, presidente del Consorcio Agrícola del Sur, se abordaron los desafíos de productividad, costos y sostenibilidad económica que afectan a estos rubros.

Desde el ámbito de los granos, se destacó que la temporada ha evolucionado de manera más favorable de lo previsto inicialmente, gracias a condiciones climáticas que han permitido un buen desarrollo de las siembras invernales de trigo y raps. Asimismo, se indicó que el mercado de fertilizantes se ha normalizado tras episodios de alzas y restricciones, lo que ha contribuido a estabilizar parte del escenario productivo. Sin embargo, la principal preocupación sigue siendo la incertidumbre respecto del precio del trigo al momento de la cosecha, lo que condiciona sus decisiones.


En el sector lácteo, se relevó un crecimiento sostenido de la producción, que acumula cerca de 4% en el año y suma tres temporadas consecutivas de expansión. No obstante, se advirtió que este desempeño debe estar acompañado por toda la cadena productiva, incluyendo procesamiento, comercialización y apertura de mercados, tanto internos como externos. Al mismo tiempo, se subrayó la presión que ejercen los costos de insumos como fertilizantes y combustibles, lo que ha estrechado los márgenes del negocio y obliga a poner foco en la eficiencia.

En el caso de la ganadería, el sector ha experimentado una caída sostenida de la masa ganadera en las últimas dos décadas y una creciente dependencia de importaciones. A pesar de ello, se destacó que el ciclo actual de precios es más favorable que el observado en años anteriores, impulsado por factores internacionales como la menor oferta en grandes países productores y cambios en el consumo global. También se valoró el avance de instancias de coordinación público-privada, como el comité ganadero, orientadas a abordar desafíos estructurales del sector.

Frutas, vinos y agroindustria

En la segunda mesa redonda, integrada por representantes del sector frutícola, agroindustrial y vitivinícola, se subrayó que el crecimiento futuro dependerá no solo de abrir mercados, sino también de agregar valor, innovar y diferenciar la oferta exportadora.

El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, destacó que la temporada muestra un desempeño mixto: una leve caída en volúmenes exportados, pero un aumento en valor cercano al 5%, impulsado por mejores precios en frutas premium, con un total que bordea los 7.000 millones de dólares. Asimismo, advirtió que el sector enfrenta mayor competencia internacional en productos como arándanos y manzanas, lo que refuerza la necesidad de avanzar en calidad y posicionamiento de marca.

Desde la agroindustria, Juan Manuel Mira, presidente de Chile Alimentos, destacó el crecimiento sostenido del sector, con expansiones promedio superiores al 5% en la última década y un 11% en los últimos cinco años, alcanzando exportaciones cercanas a 3.400 millones de dólares. 

El sector ha mostrado dinamismo en berries congelados, frutos secos, frambuesas y productos procesados, impulsado por inversiones en infraestructura, mecanización y desarrollo de nuevas variedades.

En el caso del vino, Alfonso Undurraga describió un escenario más desafiante, marcado por la caída del consumo mundial y ajustes en la superficie productiva. Explicó que la industria, que llegó a superar las 140.000 hectáreas, enfrenta hoy una transición hacia menor consumo global, mayor preferencia por vinos blancos y cambios en la estructura de demanda.

Sin agua no hay agricultura

Sin duda, uno de los puntos de mayor consenso fue la relevancia del agua para el crecimiento agrícola. Antonio Walker fue enfático al señalar: “Sin agua no hay agricultura, y sin agricultura no hay alimentos”, subrayando que la disponibilidad hídrica define la viabilidad futura de la actividad agrícola en distintas zonas del país.

Por eso, enfatizó en la urgencia de avanzar en infraestructura hídrica de largo plazo, advirtiendo que “el problema es estructural” y que la solución requiere una estrategia de país que combine embalses, desalación, infiltración de acuíferos y reutilización de aguas tratadas, junto con esquemas de financiamiento estables para materializar esas inversiones.

En esa misma línea, el ministro Campos afirmó que “el problema de agua se reduce a la ley de fomento del riego en circunstancia que hay un problema previo o mayor que la disponibilidad de recursos hídrico”. “¿Qué saco conseguir promoviendo una política de riesgo intrapredial cuando no tengo agua que meterle a las cañerías? Hay un problema estructural que estoy planteando al interior del gobierno; ya tengo el beneplácito del presidente, de algunos ministros, en que antes que pensar en el riesgo propiamente dicho, tenemos que pensar en cómo disponemos de agua”, añadió.

Seguridad rural

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura calificó la seguridad rural como una condición básica para el desarrollo de la actividad agrícola y la atracción de inversión en los territorios productivos. 

En ese contexto, llamó a fortalecer la presencia del Estado en el mundo rural y a generar condiciones habilitantes estables para la producción, enfatizando que la agricultura requiere entornos seguros, previsibles y con capacidad de respuesta frente a situaciones de violencia o desorden. Asimismo, vinculó este punto con la necesidad de contar con marcos regulatorios y laborales adecuados a la realidad del agro.

Fortalezas del agro chileno

A lo largo del seminario, también puso en foco las principales fortalezas estructurales del agro chileno, destacando su reputación sanitaria, la experiencia acumulada en comercio exterior, la red de acuerdos comerciales vigente y la capacidad de innovación que ha permitido al sector posicionarse como un actor relevante en los mercados internacionales de alimentos. 

Por eso, Walker insistió en la necesidad de avanzar en una política más robusta de “marca Chile”, junto con una mayor articulación público-privada para mejorar la percepción de los productos nacionales en los mercados de destino, en un escenario global cada vez más competitivo.

“Tenemos problemas, sí. Pero también tenemos oportunidades y tenemos los atributos para aprovecharlas: capacidad, talento, tecnología, y agricultores que todos los días madrugan para sacar adelante el campo chileno”, concluyó.

DESTACADOS

“El sector agrícola es muy distinto, mucho más sofisticado, completamente integrado a los mercados globales, más innovador y competitivo”, afirmó el ministro de Agricultura, Jaime Campos.

“Sin agua no hay agricultura, y sin agricultura no hay alimentos”, enfatizó el presidente de la SNA, Antonio Walker.

Walker insistió en la necesidad de avanzar en una política más robusta de “marca Chile” que aúne a todos los exportadores.