La integración entre agricultura y salmonicultura sigue avanzando en el sur del país. Lo que comenzó en 2024 como un convenio entre gremios productivos hoy busca consolidarse como una estrategia de desarrollo territorial.

La relación entre el agro chileno y la industria del salmón no es nueva. Desde hace años ambos sectores están conectados a través de la producción de granos utilizados en la alimentación de peces. “Hoy existe un vínculo concreto entre la salmonicultura y el sector agroalimentario. Cerca del 60% de los nutrientes del alimento que consumen los salmones proviene directa o indirectamente del agro”, explica Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón.

A partir de esa realidad, en octubre de 2024 se firmó un convenio entre el Consejo del Salmón, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS), al que posteriormente se sumó la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO). El objetivo es fortalecer la integración productiva entre ambas industrias y abrir nuevas oportunidades para el desarrollo del sur de Chile.

Así lo explica Eduardo Renner, presidente de SOFO: “Su relevancia radica en impulsar el intercambio de conocimientos, tecnologías y experiencias entre la salmonicultura y el agro, fortaleciendo la colaboración entre dos sectores estratégicos para el sur de Chile y avanzando en una mirada de unidad gremial en torno al desarrollo productivo del país”.


10 claves para entender la Alianza AgroSalmón

1.- UNIÓN DE DOS SECTORES ESTRATÉGICOS

La salmonicultura y la agricultura son dos de los motores económicos del sur de Chile, con fuerte presencia exportadora y generación de empleo.

2.- EL AGRO YA ES PARTE DE LA CADENA DEL SALMÓN

El agro ya es parte de la cadena del salmón Cerca del 60% del alimento de los salmones proviene de granos de origen vegetal como trigo, raps, soya o canola.

3.- UNA OPORTUNIDAD PARA LA ARAUCANÍA

La integración abre la posibilidad de impulsar cultivos como raps, trigo y lupino en el sur del país. “La Araucanía produce cerca del 42 % de la superficie nacional de trigo y además concentra más del 60 % de la superficie de raps y cerca del 97 % del lupino del país. Son cultivos con gran potencial para integrarse de manera más directa a la cadena de valor de la salmonicultura”, explica Renner.

4.- IMPACTO TERRITORIAL AMPLIO

Aunque la salmonicultura se concentra en el sur austral, el encadenamiento productivo también involucra regiones agrícolas como Biobío, La Araucanía, Los Lagos y Maule

5.- INNOVACIÓN Y CRECIMIENTO

La alianza busca abrir oportunidades para agricultores, empresas tecnológicas, servicios logísticos y proveedores vinculados a la cadena productiva. El trabajo conjunto contempla intercambio de conocimientos, investigación y desarrollo de soluciones productivas.

6.- ESPACIOS DE COORDINACIÓN

Uno de los avances ha sido la creación de instancias de trabajo conjunto entre ambos sectores. Durante el último año se han realizado reuniones técnicas, visitas a terreno y encuentros sectoriales entre actores del agro y la salmonicultura. “La alianza ha permitido ordenar ese trabajo en torno a una agenda compartida, con espacios de coordinación, diálogo técnico y proyección conjunta”, explica Seguel.

7.- UNA OPORTUNIDAD PARA LOS AGRICULTORES

“Para los agricultores se abre la oportunidad de integrarse con mayor profundidad a una cadena de alto estándar, que requiere calidad, trazabilidad e innovación. Eso puede traducirse en más espacio para proveedores regionales y nuevas posibilidades de desarrollo de insumos”, señala Seguel.

8.- UN SECTOR CON ALCANCE GLOBAL

La industria salmonera tiene una fuerte presencia internacional, con exportaciones a más de 100 mercados y una cadena productiva que genera más de 80.000 empleos directos e indirectos en el país, lo que abre nuevas oportunidades para el agro como proveedor de insumos.

9.- UNA APUESTA POR EL DESARROLLO DEL SUR

La apuesta de la Alianza AgroSalmón es transformar una relación productiva que ya existe en una estrategia de largo plazo para fortalecer el desarrollo productivo del sur de Chile.

10.- UNA SEÑAL DE UNIDAD PRODUCTIVA

Desde el mundo agrícola coinciden en que el desafío ahora es profundizar esta integración. “Cuando los sectores productivos se unen, Chile crece. Eso es precisamente lo que representa esta alianza estratégica entre la agricultura y la salmonicultura”, concluye Renner.


2do. BARÓMETRO DE ROBO AGRÍCOLA

El campo en riesgo: el robo agrícola escala y ya cuesta US$ 530 millones al año.

El robo agrícola se ha convertido en una amenaza crítica para el mundo rural: casi tres de cada cuatro empresas agrícolas encuestadas declaran haber sido víctima de delitos en el último año, con pérdidas que alcanzan los US $530 millones, alta reincidencia y una profunda desconfianza en la denuncia. Un escenario que pone en jaque la seguridad, la inversión y la continuidad productiva del agro.

Hace poco más de un año, el mundo agrícola se vistió de negro para despedir al matrimonio González Calleja, asesinado en su casa en la comuna de Graneros. Un hecho que marcó un punto de inflexión y que reflejó cómo la violencia y el crimen organizado han instalado una creciente sensación de inseguridad en el campo chileno.

Con el objetivo de dimensionar el problema y aportar información concreta, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) elaboró el 2° Barómetro de Robo Agrícola, a través de su Departamento de Estudios.

“Hacemos este estudio porque hoy Chile no cuenta con información oficial suficiente sobre los delitos que afectan al mundo rural y al sector agrícola. Para la SNA era importante levantar datos propios que permitieran dimensionar mejor el problema, visibilizar su impacto y aportar evidencia para orientar acciones de prevención y políticas públicas”, explica Francisco Gana, jefe de Estudios de la SNA.

ALTA VICTIMIZACIÓN EN EL SECTOR AGRÍCOLA

Los resultados publicados en febrero confirman que el robo agrícola sigue siendo un fenómeno extendido y persistente en el sector silvoagropecuario.

Según el informe, el 77,4% de las empresas agrícolas encuestadas declara haber sido víctima de robo en los últimos 12 meses, una cifra que se mantiene estable respecto al levantamiento anterior.

La reincidencia también es elevada: un 43% de los afectados sufrió tres o más robos en el período analizado, mientras que un 9,7% reportó violencia física asociada a los hechos.

PÉRDIDAS MILLONARIAS: US$ 530 MILLONES AL AÑO

Uno de los principales hallazgos del estudio es la magnitud del impacto económico del delito. El Barómetro estima robos anuales del orden de US$ 530 millones, cifra obtenida a partir de la expansión de los resultados a la población SII Agro y su posterior conversión a dólares.

Esta estimación representa un aumento de 39% respecto del primer barómetro, evidenciando una tendencia al alza en las pérdidas económicas para el sector.

QUÉ SE ROBAN EN EL CAMPO

El informe muestra que los delitos se concentran en bienes críticos para la operación productiva y de alta facilidad de reventa.

Los más afectados son los insumos agrícolas (52,5%), seguidos por las instalaciones eléctricas (40,1%) y la producción agrícola (30,3%). También se registran robos de animales y maquinaria, afectando directamente la continuidad de las faenas y elevando los costos de reposición y resguardo.

DESCONFIANZA EN LA DENUNCIA

El Barómetro revela además un alto nivel de subdenuncia. El 90,6% de los encuestados considera que denunciar no tendrá efectos positivos, lo que limita la persecución de los delitos y dificulta dimensionar el problema en las estadísticas oficiales. En ese contexto, desde la SNA advierten que la falta de denuncias también está vinculada a la percepción de impunidad. “No hay data, no hay estadísticas porque las personas no tienen confianza en denunciar. De hecho, más del 70% de los propios afectados dice que no tiene confianza en denunciar porque no pasa nada”, señaló el secretario general de la SNA, Juan Pablo Matte, en Radio Agricultura. Matte agregó que “los propios agricultores viven esta realidad. Acá hay una impunidad muy alta. Este es un drama que ha ido creciendo y para resolverlo primero hay que visibilizarlo”.

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

El informe concluye que el robo agrícola sigue siendo un fenómeno altamente extendido, con elevada reiteración de los delitos, creciente gasto en seguridad y una profunda desconfianza en la denuncia.

Para Gana, los resultados también entregan señales claras sobre dónde avanzar:

“Estos resultados muestran que hay que avanzar en varias líneas al mismo tiempo: mejorar la información y las denuncias, reforzar la prevención y la seguridad en las zonas rurales, y perseguir mejor los mercados informales donde terminan productos robados, especialmente insumos agrícolas”.

Un desafío urgente para el mundo rural, que hoy enfrenta uno de los principales riesgos para su desarrollo y continuidad productiva.