Jaime Campos Quiroga no es un aparecido en los pasillos de Teatinos 40. Abogado de la Universidad de Concepción, militante del Partido Radical y académico de derecho penal, hoy regresa al Ministerio de Agricultura, cartera que ya encabezó entre 2000 y 2006 durante el gobierno de Ricardo Lagos. Pero volver nunca es lo mismo: a este nuevo ciclo político llega bajo la administración del Presidente Kast, en un contexto distinto, marcado por nuevas demandas, avances tecnológicos y un escenario global incierto.

Nacido en Constitución y con raíces muy ligadas al mundo agrícola, el ministro -que se define como un hombre de diálogo y amante de los atardeceres de El Maule- reflexiona en esta conversación sobre sus metas y desafíos, su decisión de priorizar el deber público y de su faceta más humana.

Plato de fondo

¿Qué significa para usted regresar a esta cartera después de todos estos años?

Es como volver a un viejo amor. Es un nuevo desafío que se plantea en el cuarto final de mi vida.

Considerando la importancia que tiene el sector silvagropecuario en la actividad nacional, es un reto que me va a exigir, a partir de mi experiencia, tratar de desplegar las mayores capacidades posibles en función del desarrollo y el fortalecimiento de esta actividad.

Somos una actividad económica que está presente en todas las regiones de Chile. Hay seis o siete regiones en las que es la actividad económica principal. Somos un factor generador de empleo y mano de obra muy, pero muy significativo: más de un millón doscientos mil puestos de trabajo en todo el año, y somos el segundo sector exportador después de la gran minería nacional. Es un gran desafío en una actividad muy, pero muy importante.

Desde que fue ministro de la cartera, ha avanzado mucho la tecnología y la inteligencia artificial. ¿Cuáles son los principales desafíos que espera enfrentar en este “nuevo agro”?

Yo estoy obviamente optimista y esperanzado de todo lo que podamos hacer como Ministerio de Agricultura. Si bien el mundo y el país ha cambiado mucho en los últimos 20 años, las oportunidades que tiene el sector agropecuario todavía son enormes. Ahora, en cuanto a los temas o las materias que nos van a condicionar, existen dos consideraciones que no son propias del Ministerio, pero que nos afectan y que esperamos y confiamos que el gobierno las pueda a resolver: la seguridad y el desorden, y la estabilidad económica fiscal. Una vez que se superen estos dos elementos generales, la actividad agropecuaria va a poder desarrollarse de una manera más plena.

En cuanto a los temas específicos en los que va a estar focalizada nuestra preocupación, podemos definir seis. En primer lugar está la preservación de nuestro patrimonio fitosanitario, ya que esa es una de las ventajas comparativas que nos posibilitan llegar a los principales mercados del mundo. En segundo término, vamos a continuar fomentando la política de riego.

Un tercer tema es el fomento forestal, y una cuarta materia es la evolución en materia de conocimiento. Hay que persistir en todo lo que se vincula con investigación, innovación y transferencia tecnológica.

En el ámbito del comercio internacional tenemos que continuar promoviendo la política de apertura de nuevos mercados y de nuevas variedades de productos que Chile puede producir. Y por último, una preocupación permanente es la pequeña agricultura, la agricultura familiar campesina. Detrás de esa inquietud no solamente hay una preocupación económica sino también una preocupación social y cultural.

Al término de este gobierno, ¿qué legado le gustaría dejar en la agricultura chilena?

Vamos a trabajar para transformar realmente a Chile en una potencia agroalimentaria y forestal, eso me encantaría. Y que en una economía globalizada como es la que vivimos, podamos producir sustentablemente, no solamente para los 20 millones de consumidores que hay en Chile, sino que para los cientos de millones o miles de millones de consumidores que hay en el mundo.

La Sociedad Nacional de Agricultura siempre ha sido un actor relevante en el desarrollo del sector. siempre ha sido un actor relevante en el desarrollo del sector. ¿Cómo espera trabajar y coordinarse con este gremio y con todos los socios de la SNA?

Del mejor modo posible. El Ministerio siempre ha tenido una relación muy estrecha con la SNA y con todas las organizaciones gremiales, y naturalmente que vamos a persistir en esa política. Yo estoy razonablemente optimista de que esas buenas relaciones las vamos a mantener. Desde un punto de vista personal, siempre he sido una persona dialogante, mantengo una política de puertas abiertas con todo el mundo y estoy convencido que sólo en la medida que vayamos concretando acuerdos públicos y privados, el sector se va a poder continuar desarrollando, ya que esa unidad de visión es esencial para que juntos desarrollemos el sector y enfrentemos, si es que se da al caso, cualquier dificultad.

¿Qué es lo que más le gusta y le inspira del campo chileno?

Por consideraciones familiares siempre he estado vinculado a la actividad agrícola. Yo provengo de Constitución, del secano costero, de la región de El Maule, de manera que gran parte de mi juventud y de la adolescencia fue conociendo esa realidad.

Ahora, si me preguntas qué es lo que más me encanta del campo, es un atardecer. Cuando termina la jornada de trabajo agrícola, un momento que está muy bien retratado en un famoso cuadro que está en el Museo del Prado en Madrid y cuya copia tengo y, aunque a veces no me crean, siempre la he tenido en todas las oficinas o despachos en los que he trabajado. Ahí está reflejado el trabajo, la generosidad de la tierra, los frutos del esfuerzo y la esperanza de que el día siguiente será mejor.

Casado y con tres hijos. En medio de una vida pública tan intensa, ¿qué lugar ocupa la familia en su día a día?

La familia para mí es primordial, es lo prioritario, aun cuando debo reconocer que durante mucho tiempo, y por las distintas ocupaciones que he tenido, ha estado un poco postergada. A mi mujer y mis hijos, hoy día se agregan cuatro nietos y medio, puesto que el quinto está próximo a nacer, y en la actualidad ellos son los que me colman de felicidad y de amor y siguen siendo la razón de ser de mi existir.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre, cuando lo tiene?

Soy un buen lector. Me gusta viajar tanto dentro del territorio nacional como fuera. Escucho música clásica, y cada vez que puedo trato de compartir, especialmente los fines de semana, con mi familia, con mis amigos y también con la familia extensa. Mi casa siempre ha sido el punto de reunión de todos ellos.

¿Cómo se ve en unos años más?

Espero tener salud y todavía neuronas como para poder autovalerme y disfrutar del tiempo que me queda, pero siempre teniendo presente que más allá del desarrollo personal, uno tiene compromisos con la sociedad y que cuando el país te demanda un esfuerzo, uno tiene que deponer su comodidad personal en función de objetivos superiores. Por eso es que he vuelto al Ministerio de Agricultura.

Palabras al café

  • Lugar favorito de Chile: Excúseme que sea chauvinista, pero cada vez que puedo, yo voy a mi tierra, voy a Constitución. Ahí están mis raíces, y como dicen los versos de Efraín Barquero, de El Maule vengo, de allá soy y allá volveré, algún día a reencontrarme con la cal de mis mayores.
  • Productos agrícolas chilenos que nunca falta en la mesa: Pan, queso y agua
  • Mejores libros: Podría recomendar muchos, pero hay dos que siempre me han marcado y que leo y releo cada vez que puedo. Historia de los Girondinos, de Alphonse de Lamartine, sobre la revolución francesa, y El Quijote, otro libro que siempre me acompaña, donde hay una sabiduría infinita.