Si bien antes existieron asesores jurídicos que acompañaron al gremio, fue el 7 de enero de 2002 cuando la Fiscalía de la SNA se constituyó formalmente, con la designación del abogado Eduardo Riesco Salvo como primer Fiscal institucional. Hoy, ese equipo lo conforman tres profesionales: el Fiscal Manuel Ignacio Hertz Zúñiga y los abogados Jorge Sáez y Sofía Amenábar.

Más de dos décadas construyendo institucionalidad

“El trabajo realizado por Eduardo Riesco para dar forma a la Fiscalía ha sido un pilar fundamental para el trabajo que, como equipo, seguimos realizando hoy”, reconoce Manuel Ignacio. Un hito reciente marcó otro paso: en agosto de 2025, la modificación de los estatutos de la SNA incorporó por primera vez un capítulo dedicado al Fiscal, regulando formalmente sus funciones y atribuciones.

Dos frentes, una misión

El trabajo de la Fiscalía se organiza en dos grandes áreas. La primera es el trabajo gremial: apoyar al Presidente, a los órganos directivos y al Secretario General en sus distintas materias, además de asesorar en tramitación legislativa y propuestas de políticas públicas. La segunda es la fiscalía de las filiales: el control preventivo de los actos y contratos que suscriba la SNA y sus filiales, y la coordinación de su representación y defensa judicial cuando corresponde. “Si bien realizamos una planificación, muchas veces los requerimientos que van surgiendo la van modificando”, explica Manuel Ignacio. En la práctica, eso significa que la agenda del equipo debe ser tan flexible como las necesidades del sector.

Por qué importa tener una Fiscalía propia

Para Manuel Ignacio Hertz Zúñiga , la respuesta va más allá de lo jurídico. “Es importante que la SNA tenga una Fiscalía propia, que conozca la institución por dentro, así como los principios y valores que mueven a nuestro gremio”, explica. Ese conocimiento interno es lo que permite impregnar de un sello propio el trabajo en las filiales. A eso se suma algo que no se improvisa: conocer desde adentro la realidad del sector agrícola, con todas sus especificidades productivas y del mundo rural. “El trabajo en la actividad gremial es muy diferente al de otras áreas del derecho”, advierte Manuel Ignacio. Requiere dominio simultáneo de múltiples disciplinas; derecho administrativo, civil, comercial, tributario, laboral y procesal,  y un manejo cotidiano de cómo funcionan los órganos de la Administración del Estado.

Logros y desafíos: el trabajo que se ve cuando perseveras

“Si bien el trabajo en la Fiscalía es muy demandante, al mismo tiempo es muy gratificante, porque perseverando se puede ver el resultado del esfuerzo realizado”, resume Manuel Ignacio. Y los frentes han sido muchos: desde enfrentar las propuestas de los procesos constitucionales y apoyar la reactivación productiva post pandemia, hasta representar los intereses del sector en materias tan diversas como la subdivisión de predios rústicos, los procesos de revalúo agrícola, la contratación de trabajadores migrantes, la ley de las 40 horas, el proyecto de sala cuna y distintos proyectos de seguridad rural, entre otros.

“En estas y tantas otras materias, el gran desafío es plantear a las autoridades la visión de nuestro sector y la razón de ser de nuestras propuestas, para buscar un mejor resultado para la agricultura del país”, reflexiona Manuel Ignacio. Más de veinte años después, la Fiscalía de la SNA sigue siendo lo que fue desde el primer día: un equipo que trabaja para que el campo chileno tenga voz donde más importa. 


ABC del Consejero – AURELIO MONTES:

El vino es mi mundo, pero la SNA me abrió el campo completo”

Aurelio Montes Baseden lleva tanto tiempo en el consejo de la SNA que ya perdió la cuenta. “Llegué con Andrés Santa Cruz”, dice, refiriéndose al período presidencial que va de 2000 a 2005. Desde entonces ha sido testigo y actor de cada ciclo del agro chileno, acompañando a todos los presidentes que vinieron después. Hoy, con más de dos décadas en la mesa, se define como el consejero más antiguo de la institución.

Referente de la industria vitivinícola chilena y recientemente reconocido por el Congreso Nacional, por su aporte al desarrollo productivo del país, Aurelio Montes, asegura que lo que más valora de este espacio es haber ampliado la mirada más allá del vino y conocer de cerca la realidad de otros sectores del agro. 

A: Años en el consejo: aprender más allá del viñedo

Para alguien que ha dedicado su vida entera al vino, sentarse en el consejo de la SNA ha significado algo inesperadamente valioso: salir de su propio rubro. “Yo vivo en un mundo muy acotado, el de la viticultura y el vino. Pero acá me estoy enterando con mucha precisión de lo que ocurre en el ámbito ganadero, en el cerealero”, reconoce. Ese aprendizaje transversal es lo que más valora de su rol. “Disfruto mucho esa posición”. Y en ese sentido, su aporte es claro: cuando se habla del mundo del vino, levanta la mano y habla con la autoridad de quien ha vivido el sector desde adentro por más de 35 años.

B: Base gremial: la fuerza que multiplica

Aurelio Montes fue presidente de Vinos de Chile durante cuatro años y conoce bien la diferencia entre actuar desde un gremio sectorial y hacerlo desde la SNA. “La fuerza que tiene la SNA no es comparable”. Para él, el trabajo conjunto entre Chile Vinos y el gremio agrícola es una necesidad estratégica. Por ejemplo, explica, la apertura del mercado indio para el vino chileno. “Yo como presidente de Viña Montes no saco nada con hacer exigencias. En cambio, acercarse con la Sociedad Nacional de Agricultura tiene mucho más fuerza”. Su rol como consejero es precisamente ese: recordarle a la mesa directiva que el vino necesita el respaldo institucional de la SNA para abrir las puertas que un gremio sectorial solo no puede tocar.

C: Consejo: Comprometido por Chile

Cuando se le pregunta si las lecciones del modelo premium de Viña Montes son replicables en el agro, Aurelio Montes es honesto: no cree que exista una fórmula directa. Pero sí tiene una convicción: el vino ya demostró que Chile puede competir en los mercados más exigentes del mundo. “Podemos hacer un aporte dando el ejemplo de que estamos obsesionados con proyectar a Chile entero, no solo el vino”. Ese es el ejemplo que busca aportar desde el consejo de la SNA: pensar en grande, proyectar a Chile y fortalecer la imagen del país a través de su agricultura.