Los agricultores sabemos mejor que nadie que no siempre se cosecha en condiciones ideales. Hay temporadas favorables y otras más complejas. A veces enfrentamos sequías, heladas o inundaciones. Otras veces son los mercados internacionales, la incertidumbre económica o las tensiones geopolíticas las que desafían nuestra capacidad de adaptación.

Hoy vivimos uno de esos momentos.

El escenario internacional se ha vuelto cada vez más incierto. Los conflictos que afectan distintas regiones del mundo, las tensiones comerciales entre las grandes potencias, el aumento de costos y posibles nuevos aranceles generan preocupación para un país como Chile, cuya agricultura depende de su capacidad para competir y exportar al mundo.

A ello se suman dificultades que hemos vivido como sector durante los últimos meses. La situación que enfrentan los productores de remolacha, el proceso de ajuste que vive la industria de la cereza ante una nueva realidad de mercado, la incertidumbre en distintos rubros agrícolas y el complejo escenario económico que atraviesa el país son señales que no podemos ignorar. Chile lleva más de una década creciendo por debajo de su potencial y eso tiene consecuencias directas sobre la inversión, el empleo y las oportunidades para las familias que viven del mundo rural.

Sin embargo, quienes trabajamos la tierra sabemos que la incertidumbre nunca puede transformarse en inmovilismo. Chile tiene fortalezas extraordinarias. Contamos con una agricultura moderna, innovadora y resiliente. Hemos construido una reputación internacional basada en la calidad de nuestros productos, en la seriedad de nuestras instituciones y en la capacidad de nuestros agricultores para adaptarse a los cambios.

Nuestro principal factor diferenciador no está en producir mayor volumen o más barato que otros países. Está en producir mejor. Está en ofrecer alimentos seguros, sostenibles y de calidad, cultivados bajo altos estándares ambientales y sociales. Esa es una ventaja que el mundo valora cada vez más y que debemos seguir fortaleciendo.

En estos días millones de personas siguen con entusiasmo el Mundial de Fútbol. Más allá de los resultados, hay algo que siempre llama la atención: los equipos que alcanzan sus objetivos son aquellos que trabajan con disciplina, que confían en sus capacidades y que entienden que los desafíos se enfrentan en conjunto. Lo mismo ocurre con la agricultura. Los tiempos difíciles exigen unidad, visión de largo plazo y confianza en nuestras fortalezas.
Confianza para invertir, para innovar, para emprender y para seguir construyendo un país que vuelva a crecer.

Antonio Walker Prieto
Presidente
Sociedad Nacional de Agricultura