La aplicación de una sobretasa de 12,5% a una parte de las exportaciones chilenas hacia Estados Unidos abrió un nuevo escenario para el sector agrícola. Mientras Chile continúa negociando para mejorar las condiciones de acceso de sus productos, la medida vuelve a poner sobre la mesa la relevancia de uno de nuestros principales socios comerciales y la necesidad de seguir diversificando los mercados de destino.
El 23 de julio, Estados Unidos anunció una sobretasa de 12,5% para una parte importante de las exportaciones chilenas, en reemplazo del arancel temporal de 10% que regía hasta entonces. La decisión afectó a productos relevantes de la oferta nacional y generó preocupación en el sector exportador por su impacto en la competitividad.
“Nos preocupa porque afecta la competitividad de nuestras exportaciones y genera incertidumbre para miles de productores y trabajadores”, señaló en ese entonces Antonio Walker, Presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA).
A poco más de un mes del anuncio, el escenario sigue en desarrollo. El 24 y 25 de agosto, representantes de Chile y Estados Unidos sostuvieron nuevas reuniones en Cancillería para continuar las conversaciones sobre las condiciones de acceso de los productos nacionales.
Durante esos encuentros, el gobierno chileno presentó los argumentos para solicitar que distintos productos sean liberados de la sobretasa. La delegación estadounidense, encabezada por Jeffrey Goettman, número dos de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), recibió los antecedentes y regresó a su país para analizarlos.
Hasta ahora, no hubo cambios en la tasa. Actualmente, el 53,6% de los productos que Chile exporta a Estados Unidos se mantiene con arancel cero, mientras un 40,3% de la canasta exportadora está afecta al 12,5%. La negociación podría derivar en una rebaja general de la sobretasa o en nuevas excepciones para determinados productos. Por el momento, las tratativas continuarán de manera telemática.
Tras el escenario incierto que dejaron ambas reuniones, Walker sostuvo que la aspiración del sector es claro: recuperar el arancel 0%. Asimismo, advirtió que “los aranceles podrían significar pérdidas por US$800 millones para la agricultura en cuatro años”.
UN MERCADO QUE SIGUE SIENDO CLAVE
La relevancia de estas negociaciones se explica por el peso que mantiene Estados Unidos dentro del comercio exterior chileno. Según Aduanas, en 2025 los envíos hacia ese país rozaron los US$18 mil millones. Las exportaciones no mineras superaron los US$8 mil millones y, dentro de ellas, los productos agrícolas alcanzaron más de US$2.500 millones.
“EE.UU. sigue siendo un mercado muy importante para nuestras exportaciones y uno de los principales socios comerciales de Chile”, explica Rodrigo Yáñez, Secretario General de SOFOFA y ex Subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales.
En agricultura existe, además, una relación de complementariedad asociada a la contraestación. Chile puede abastecer durante parte importante del año productos cuya disponibilidad es distinta en el hemisferio norte, lo que ha permitido desarrollar cadenas de suministro y una oferta exportadora competitiva.
“Por el tamaño y las características de este mercado, Estados Unidos seguirá siendo un destino relevante para las exportaciones chilenas. Esta relación beneficia a ambas economías, en la medida en que Chile contribuye a complementar la oferta disponible para los consumidores estadounidenses durante parte del año”, señala.
La sobretasa modifica, sin embargo, las condiciones bajo las cuales compiten los productos nacionales. Yáñez explica que el impacto dependerá de cada rubro, su estructura de costos y, especialmente, de las condiciones que enfrenten otros países proveedores.
“Un arancel de 12,5% encarece el acceso de los productos chilenos al mercado estadounidense y, por esa vía, afecta su competitividad”, afirma. Agrega que la preocupación está también en la posición relativa de Chile frente a otras economías competidoras de la región y del mundo.
DIVERSIFICAR PARA REDUCIR LA EXPOSICIÓN
La situación también vuelve a instalar una discusión de más largo plazo: la importancia de contar con una mayor diversidad de mercados para enfrentar escenarios internacionales cada vez más inciertos.
Para Yáñez, la amplia red de acuerdos comerciales de Chile constituye una fortaleza, pero se debe seguir profundizando. “La diversificación de los destinos y productos de exportación cobra particular relevancia”, señala.
Esto no significa reemplazar a Estados Unidos, que por su tamaño, características y complementariedad seguirá siendo un destino estratégico para el sector agrícola. El desafío está en mantener buenas condiciones de acceso en los mercados consolidados y, al mismo tiempo, ampliar las alternativas disponibles para los exportadores.
En un contexto en que las condiciones del comercio internacional pueden cambiar rápidamente, contar con distintos destinos permite disminuir la exposición frente a decisiones adoptadas por un mercado específico. Como resume Yáñez, “tener relaciones comerciales diversificadas permite a Chile mitigar riesgos y tener una posición resiliente en el complejo e incierto escenario.