La Asociación de Agricultores de Malleco se incorporó en 2024 a la Sociedad Nacional de Agricultura. Su Presidente, Sebastián Naveillán, aborda el valor de esta alianza, las conclusiones de la reciente Cumbre Agrícola del Sur de Chile y los desafíos que enfrenta la macrozona sur en seguridad, riego y recambio generacional.
Uno de los gremios con mayor presencia histórica en la zona norte de La Araucanía, la Asociación de Agricultores de Malleco, dio un paso estratégico al integrarse a la SNA en 2024. Para su Presidente, Sebastián Naveillán, la decisión responde a un importante objetivo: la defensa del agro requiere articulación nacional.
“Para nosotros como gremio es de gran importancia estar junto a la SNA, ya que es fundamental para la defensa del sector agrícola estar todos los gremios tradicionales juntos, trabajando bajo un mismo fin: la defensa de la agricultura”, afirma.
La asociación, que representa a productores de cereales, ganadería y frutales de la provincia de Malleco en la región de La Araucanía, valora especialmente la posibilidad de integrarse a instancias técnicas que abordan temas productivos claves. Sebastián Naveillán explica que “lo más importante es el ‘paraguas’ que entrega la SNA sobre los temas agrícolas, como también temas prácticos, como la mesa del trigo, de la avena, entre otras”. A su juicio, estas instancias permiten ordenar prioridades, discutir problemáticas transversales y proyectar decisiones informadas frente a autoridades y otros actores de la cadena agroalimentaria.
La integración también tiene un componente territorial. “La SNA nos entrega la posibilidad de unirnos y trabajar todos juntos, de norte a sur. Esa es la única forma que podemos defender de manera efectiva los intereses del sector agrícola”, señala.
CUMBRE AGRÍCOLA DEL SUR
En octubre se realizó la tercera versión de la Cumbre Agrícola del Sur de Chile, organizada por la Asociación de Agricultores de Malleco y consolidada como una de las instancias de diálogo más relevantes en la macrozona sur. Sebastián Naveillán describe el alcance del encuentro: “Fue un muy buen evento agrícola, y el más masivo que se tenga registro en la zona”.
El encuentro reunió a más de 900 asistentes presenciales y 1.600 participantes en línea, abordando temas como seguridad rural, producción de alimentos, recambio generacional y articulación público-privada. Para el presidente del gremio, cifras como el rol de La Araucanía en la producción de cereales son clave para comprender el peso estratégico del territorio. “La gente se olvida del tremendo empeño y empuje que hace el sector agrícola de nuestra región, produciendo el 42% de los granos que se consumen en todo Chile”, destaca.
El encuentro también dejó en evidencia la necesidad de asegurar condiciones básicas para el desarrollo productivo. Sebastián Naveillán, plantea que avanzar en infraestructura de riego y garantizar entornos más seguros sigue siendo una prioridad. “La única forma de enfrentar los problemas que nos aquejan es trabajando juntos, sobre todo en temas de riego, que tanto nos falta en nuestra región”, afirma.
La Asociación de Agricultores de Malleco, trabaja en un territorio donde la seguridad rural es un tema presente en la vida diaria de los agricultores. Los hechos de violencia que afectan a predios, maquinaria y caminos han incidido en las condiciones de producción y en la permanencia de familias en la zona. En este contexto, el gremio ha insistido en la necesidad de fortalecer la coordinación pública y privada para resguardar a las comunidades, la actividad agrícola y la infraestructura básica que sostiene la economía local.
Frente a esto, el dirigente sostiene que es indispensable reforzar la presencia estatal: “Es de vital importancia desarticular los grupos terroristas que operan en la región… se necesita mayor inteligencia, más contingente militar y policial”.
Otro tema relevante es el recambio generacional. En una zona que ha estado marcada por la violencia y varios años de ciclos agrícolas difíciles, incorporar a jóvenes al sector se vuelve un desafío fundamental. “La agricultura, más que un negocio, es una forma de vida”, dice. El gremio ha impulsado un GTT (Grupos de Transferencia Tecnológica) de nuevas generaciones en cereales para reactivar redes locales y reconstruir vínculos en el mundo rural.
MIRADA AL PAÍS DESDE MALLECO
“El sur y especialmente La Araucanía es la despensa de Chile, y debemos cuidarla y protegerla”, explica Sebastián Naveillán destacando el rol estratégico del sur de Chile. Según él, el trabajo conjunto con la SNA permitirá proyectar esta visión en políticas públicas y decisiones nacionales.
“El desafío es adaptarse, prepararse y seguir trabajando en red”, concluye. Una convicción que la Asociación de Agricultores de Malleco busca llevar desde La Araucanía hacia todo el país: “Tal como hacemos en el campo, debemos seguir trabajando de manera incansable, por el agro y por todo el mundo rural”.
EL ABC DE NUESTROS CONSEJEROS:
Gonzalo Bravo, administrador de Lo Valledor y consejero de la SNA: “No sobrevive el más fuerte, sino quien mejor se adapta al cambio”
Gonzalo Bravo creció en una familia agrícola de la Región de O’Higgins, en San Vicente de Tagua Tagua. Pasó de las labores en el predio familiar a liderar procesos clave en la comercialización hortofrutícola. Ingresó a trabajar en Lo Valledor a inicios de los años 80, y desde entonces ha sido una figura importante en la modernización del mercado. Hoy, como consejero de la SNA, promueve la tecnificación, la defensa del riego y la inclusión de pequeños y medianos productores en la cadena de valor.
ARRAIGO
Con una infancia entre las cosechas de su padre, creció Gonzalo Bravo. Proveniente de una familia de agricultores dedicada al cultivo de cítricos y duraznos, quiso ir más allá de las prácticas tradicionales. Las diferencias con su padre, agricultor más tradicional, lo impulsaron a explorar la comercialización, un área que veía llena de desafíos y poca transparencia en la década de los 80. Esa experiencia le enseñó que producir, transportar y vender deben ser partes de un mismo servicio, y que el agricultor necesita información del mercado para decidir qué variedades, calibres y formatos demanda realmente el consumidor.
Esa visión de la cadena productiva completa —desde la siembra hasta la venta— se tradujo en una gestión que transformó Lo Valledor, en un referente de modernización y transparencia para el sector hortofrutícola.
BASE PARA LA COMERCIALIZACIÓN AGRÍCOLA
Con su llegada a la administración de Lo Valledor, Gonzalo Bravo impulsó la modernización del mercado y la profesionalización de su gestión. Bajo su liderazgo se implementaron mejoras clave; como el control de identidad, más de 450 cámaras de seguridad, iluminación nocturna y un cash bank con cuatro bancos, permitiendo depósitos dentro del recinto y fortaleciendo la confianza del comercio hortofrutícola.
A la par, se fortalecieron iniciativas de gestión de residuos y banco de Alimentos (recuperación cercana a mil toneladas anuales), junto con un trabajo de educación a los agricultores para estandarizar calibres y calidad (evitar “mezclas” de primera y segunda) y avanzar en empaques y limpieza, como por ejemplo, tener la papa lavada o las zanahoria sin ramas, lo que permitió elevar la confianza en la transacción y reducir mermas.
CONSEJO: PRODUCIR CON MERCADO A LA VISTA
Bravo ha recorrido regiones para acercar productores al mercado, reducir intermediación y “desmoralización” en temporadas difíciles (lluvias, granizo, costos). Su mensaje es práctico: visitar mercados, leer tendencias y ajustar variedades, por ejemplo, en uva, cereza o sandía, para no producir lo que el consumidor ya no compra.
Como consejero, Bravo ha respaldado las posturas de la SNA en temas claves para el sector. Sostiene que las reformas o normativas deben partir de la realidad productiva del campo, entendiendo los procesos y la experiencia acumulada por generaciones de agricultores. Su aprendizaje personal se resume en una idea: no sobrevive el más fuerte, sino quien mejor se adapta al cambio. Y adaptarse, para Gonzalo Bravo, implica mirar lo que se vende, modernizar procesos y sostener a la base agrícola que mantiene vivo el sistema.